A caballo de dos siglos y de dos culturas, reconociendo que el mundo físico orbita y el social pendula y a sabiendas de que la primavera no puede permanecer, intento mostrar aquello que pienso. Si algo de este contenido es una sola vez útil a uno solo de los visitantes, la experiencia habrá valido la pena. Cualquier foto es imagen del pasado, y puestos a escoger, prefiero verme con todo el futuro por delante.
jueves, 5 de abril de 2018
Descanse en paz.
sábado, 25 de noviembre de 2017
SOMIATRUITES
Hablo de cuando durante unas cortas vacaciones trimestrales pasadas en casa de mi abuela paterna, un desfile militar, visto desde el balcón de la Diagonal, era un espectáculo fenomenal a los ojos de un chaval de corta edad. La Diagonal, desde Calvo Sotelo a los “encants” (hoy plaza de les glories -en obras permanentes-), acogía una ingente multitud. Eso de las multitudes no es nada nuevo para quien ha vivido los años suficientes. Al paso de unos coches negros (que aquí se llamaban “aïgues”), mucha, muchísima gente levantaba el brazo derecho. “Pourquoi ils lèvent la main comme les boches, mémé?” Las preguntas a mi abuela las contestaba habitualmente mi abuelo. “Aquets fà dos dies alçaven l’altre braç i tancaven el puny. La gent és arribista i s’ha fanatitzat.”, respondía mi abuelo. Mi abuelo estaba abatido y triste.
El “era” la gauche divine de sus tiempos. Amigo de Rusiñol y José Luis de Vilallonga, adicto a Unamuno, Valle-Inclán, Pio Baroja, Machado y Azorín, mi abuelo, anticlerical y defensor del modernismo y la república, vivía intensamente sus paradojas intelectuales pero se veía superado por aquella realidad. Un colosal gentío presente en toda la longitud de la entonces Avenida del General Franco había sido abducido por un hechizo incompresible. Eran Catalanes, era su gente, era inaceptable e injustificable; insoportable para mi abuelo.
Mi abuela materna, Esther Antich Sarriol, sentenciada a muerte por los vencedores en España y exiliada en Francia, le mandaba cartas de consuelo y esperanza. Luchó cuanto pudo, pero fue demasiado largo, demasiado duro y a mi abuelo se le escapó la vida mucho antes que al odiado dictador.
La realidad es la que es. Uno puede negarla, mentir sobre ella, tratar de ocultarla, enmascararla por los medios más imaginativos y finalmente la “gente” puede ser engañada durante un tiempo. Engañar quiere decir hacer aflorar sentimientos impostados que no responden a la realidad sino a la falsa imagen concebida a partir de la mentira y la propaganda.
Lo malo es que la realidad no se entera de todo eso y sigue siendo lo que es.
Lo peor de una realidad, sea territorial, social o política es que esté inserta en un entorno que no permita su adecuación al paso de los tiempos. Deben existir en cualquier entorno social, medios y caminos que permitan mudar, enmendar y transformar cualquier realidad.
Si las vías de cambio y enmienda existen, no son válidos atajos fuera del entorno que las habilita y permite. Lo contrario es desleal y deshonesto. Lo que era válido en la lucha de mi abuelo no lo es hoy en día, por mucho que la matraca propagandística quiera confundir los tiempos pasados con los presentes. La realidad no es la misma.
Creo que no es malo, incluso bueno ser un poco “somiatruites”. Soñar permite construir realidades virtuales por las que luchar y finalmente transformar legítimamente nuestro entorno. Lo malo es que acabemos siendo crédulos hasta el papanatismo y luego, ya cruzado el horizonte de la racionalidad, obcecados, nos arrojemos al irreflexivo fanatismo, siempre insensato.
martes, 21 de noviembre de 2017
Infinito o ilimitado.
Somos seres únicos cada uno de nosotros. Cada humano se limita a una manera de ser con sus condicionantes, su consciencia, su personalidad propia, única e irrepetible. Nos limitamos a lo que somos.
No obstante, no es habitualmente una traición frontal; es mas bien un rodeo, un quiebro casi a contra voluntad. Deben existir poderosas razones para ello e incluso así nos hace sufrir salir de nuestro entorno de referencia, de nuestra zona de confort, y buscamos enérgicamente volver a él de forma vital.
No obstante, la humanidad, como el tiempo, no será infinita. Ni tan siquiera ilimitada. La propia vida formulará otras propuestas y unas especies sucumbirán como siempre ha sido, en beneficio de otras que tendrán su oportunidad de considerarse por un tiempo, eternas.
¡Ja!
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Escucho.
Si no entendemos a la persona, menos entendemos a la gente.
Esta sociedad está para un tratamiento psiquiátrico global. La sociología ha sido desbordada y no tenemos amparo en ningún ámbito de razón.
Dicen... Ahora dicen que no era real, ni tan siquiera virtual, que fue un quiero y no puedo, que no eran verdades sino post-verdades, o sea mentiras, embustes y fábulas.
Dicen... Ahora dicen que la preparación no estaba preparada. De lo que dicen solo entiendo el desprecio a la verdad, la altivez, la altanería, la soberbia, la arrogancia y el menosprecio al crédulo gentío que hoy debería reconocer y asumir su parte de responsabilidad moral por cándido, incauto e ingenuo.
Renunciar a razonar debe tener su precio. Algo debemos saldar en nosotros mismos por desistir del sublime don que nos es dado. Algo han puesto en el agua que bebemos en el aire que respiramos y nuestra mente ha enfermado.
Corren tiempos de empecinamiento y vergüenza ajena. El "mantenella y no enmendalla" por pura cerrazón, por simple chaladura que pretende esconder la humillación sufrida. Soplan vientos de locura queriendo inducir al suicidio colectivo. Hemos perdido la confianza, la serenidad, parte de nuestra alegría. Hemos dañado la amistad, la economía, la convivencia y el marco que con tanto esfuerzo logramos levantar.
Me voy por lo "segao" que el resto son zarzas y maleza, bosque y malas hierbas.
domingo, 5 de noviembre de 2017
Presos Políticos Presos.
martes, 24 de octubre de 2017
Alucinando (sin hache)
Mi reflexión es sobre el procedimiento, la manera de hacer las cosas. No se ha evitado ninguna bajeza moral ni retórica demagógica con el fin de explotar la ingenuidad de una parte de la sociedad arropando una difusa identidad en un excesivo número de banderas.
Personalmente aborrezco los nacionalismos de cualquier tipo, grado y escala sin que ello inhiba mi sentimiento de pertenencia al grupo ni al lugar. Los nacionalismos, como las religiones, no precisan de razones para fundamentarse ni para establecer el peligroso sentimiento supremacista.
La imposición del corto plazo, el sectarismo y la exaltación de los sentimientos irracionales en detrimento de la estrategia del largo plazo en favor del bien común de la gente, lo cual siempre ofrece resultados lamentables.
La aventura dejará una multitud (la supuesta mayoría) huérfana de ilusión, carente de líderes y profundamente frustrada. No es un marco que invite a la reflexión. La inercia del proceso profusamente potenciado por un relato heroico y una feroz propaganda aumentará el tiempo de vuelta a la racionalidad. Las inevitables elecciones catalanas tendrán el efecto de una ola rompiendo contra un acantilado donde el desconcierto y los sentimientos heridos prevalecerán.
La épica de la rebeldía y la ilegalidad no cabe en mandato democrático alguno. La desconexión con la realidad a lomos de una crédula muchedumbre engañada que confía en una mejora de su vida cotidiana, no es de recibo por parte de quien ha sido elegido para administrar y gobernar en beneficio de todos los electores.
Lo que más me preocupa y hasta me asusta, es el retorno de la "supremacía de raza". Se ha pasado del buenismo memo al desprecio sin argumento alguno a todo aquello que no está tocado por la luz y la verdad únicas, oficialmente validadas. El desdén y la burla estúpida ante hechos de calado e importancia con el simple fin de esquivar cualquier razonamiento se impone con una grotesca altivez que menosprecia una procedencia foránea o una disidencia explícita.
La burla final en busca de una falsa clandestinidad que precisa complicidades imposibles, denotará hasta qué punto el ficticio mundo virtual e imaginario construido a base de embustes, engaños y falsedades ha calado en los propios protagonistas de una prolongada y costosa mascarada.
Nada de todo ello nos inmuniza ni nos exime del síndrome de repetición. Dado el alto nivel de propaganda y manipulada desinformación, nuestro pueblo puede verse castigado como Sísifo, el rey de Éfira a repetir la pesadilla una y otra vez.
lunes, 25 de septiembre de 2017
Buscando un Buzón
martes, 18 de julio de 2017
Disapointed
Acabo de descubrir uno de los errores que he cometido durante los últimos 60 años. Para decir extrañado, sorprendido, asombrado, chocado; en definitiva, desconcertado, yo siempre he dicho "disapointed". Hoy me siento "disapointed" y me han revelado que eso significa decepcionado, defraudado, perdido. Bueno... tal vez.
Durante los años 30, nadie salía de casa sin un adorable y decoroso sombrero. Ni hombres ni mujeres que tuvieran a bien mostrar un mínimo estatus social mostraban su pelo (o su calva) sin estar cubiertos por un casto techo. La rebeldía de finales de década y seguramente la abstinencia impuesta por la última gran guerra borró muchas de las costumbres de urbanidad y corrección establecidas.
A muchas mujeres y hombres esta liberación les cogió con el paso cambiado. Entre ellos a mi abuela, quien nunca supo salir de casa sin un adecuado tocado, a pesar de su exuberante y larga cabellera debidamente recogida en un recatado moño hábilmente compuesto, prevaleciendo el pudor y la elegancia sobre la desenvuelta naturalidad y utilidad.
"Roger, mets ta casquette", oía cuando salía disparado para ver navegar los veleros en el estanque del jardín de Luxemburgo. Raro momento en que se me permitía soltar la mano de mi estricta abuela. En aquellos años cincuenta, en que el hábito del sombrero ya pertenecía solamente a la gente mayor y los grandes acontecimientos, mi abuela se sentía "¿disapointed?" por mi aversión a ponerme un gorro que me hacía sentir distinto a los demás chavales libres de un opresor adorno sin sentido alguno en los tiempos que corrían.
Durante mi vida mi absoluta prioridad ha sido sentir. Mas que ver, oler, tocar ni oír, a pesar de que la música ha sido siempre fundamental para sobrevivir, sentir ha sido mi necesidad vital. Creía conocer toda la gama de efectos de cualquier impronta, pero a estas alturas descubro que sentirse "disapointed" puede ser síntoma de estar superado por las circunstancias de la actualidad. Nunca he sabido si el mejor camino era pedir consejo a Horatio o hacer el amor a Ophelia...
sábado, 8 de julio de 2017
Las guerras nunca se ganan
miércoles, 21 de junio de 2017
Checklist pre-vuelo
Cuando uno emprende el vuelo, debe contar imperativamente con un pronóstico suficiente, claro y predecible de posibilidades de éxito. Máxime si se embarcan vidas a bordo. Considero una auténtica fechoría enfocarlo de otra manera. El responsable de la decisión de acometer el vuelo es el comandante. La tripulación y menos el pasaje puede arrogarse tal iniciativa ni responsabilidad. Un vuelo no es una intrepidez, una osadía, una audacia ni un juego.
Esta vez prefiero quedarme en tierra. En palabras de un excelso instructor de vuelo con quien tuve el honor de volar y formarme como piloto y como persona, "... por muy tedioso que sea, es mejor estar en tierra queriendo volar, que volar queriendo estar en tierra".
jueves, 23 de febrero de 2017
Etapa Cremada.
La vergonya no haurà estat la derrota del independentisme, el colapse del procés ni el fracàs del sobiranisme exaltat. La vergonya haurà estat el fanatisme, l'engany i la mentida dels polítics sectaris i oportunistes que no han estat a l'altura que el seu poble mereix.
sábado, 4 de febrero de 2017
El matiz y el concepto
martes, 31 de enero de 2017
Donald Trump
Interdicciones, pleitos, vetos e inhabilitaciones vendrán a disolver este nuevo terrón de estulticia. (Lo iba a llamar "truño", pero el escrito me parece ya lo bastante escatológico).
Einstein comentó repetidamente que no sabía como sería la tercera guerra mundial, pero si existiera una cuarta, volvería a ser a base de palos y piedras.
sábado, 21 de enero de 2017
Tiempo de cambios
miércoles, 14 de septiembre de 2016
A corto plazo.
martes, 13 de septiembre de 2016
A mi amigo Paco
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Con el culo al aire.
Sigo muy asiduamente los avances de la física teórica en busca del entendimiento de las reglas que rigen nuestro universo, así como los vaivenes en la comprensión de campos y partículas subatómicas. En mi humilde opinión de neófito, el primer proceso “progresa adecuadamente” en el buen sentido en un campo ilimitado. El segundo experimenta una hiper-inflación de posibilidades en un campo infinito. Ambos están íntimamente relacionados y sujetos a la misma realidad. Cualquier avance es relevante, pero un descubrimiento brillante es la rareza que salpica una extensa y árida espera que conforma nuestro tiempo, nuestra vida.
Se me ocurre a menudo la
pregunta retórica de qué pasaría si no se descubriera nada más. Sin duda, se
detendría progresivamente el avance tecnológico resultante del progreso en el
conocimiento científico. No sería nada catastrófico. El “gap” entre el
conocimiento científico y el desarrollo tecnológico es notable y consumir esta
diferencia costaría décadas, sino siglos. Estoy pensando en máquinas cuánticas
y aplicaciones de campos y bosones de Higgs… Un parón en los avances
científicos generarían un cambio (a mi entender a peor) en el futuro de la
humanidad. Preocupante sería la situación de sabios y pensadores, creadores de
teorías y científicos dedicados a demostrar sus virtudes y defectos. Se
quedarían con el culo al aire.
Entonces qué ocurre si un
estado deja de avanzar en el campo legislativo y se queda sin gobierno. El País
no deja de funcionar. Sus instituciones operativas procesan y resuelven de
forma automatizada la misma información. Los ciudadanos no quedan exentos de
ninguna de sus obligaciones, no están menos vigilados, no se les perdona una
sola distracción. El País funciona perfectamente con el piloto automático y
sigue sirviendo eficazmente a los mismos dueños, a los mismos intereses.
Demostrado quedó con la experiencia Belga que tras más de 500 días sin gobierno
nada había cambiado ni a mejor ni a peor. Preocupante es la situación de
políticos e instituciones políticas cuya irrelevancia queda patente en el
presente periodo. Un par de leyes al año (presupuesto y techo de gasto en esta
ocasión) no justifican a mi entender, mantener a esta jauría de chupones,
ineptos, embaucadores y parásitos envueltos en una nube de chorizos, siervos, voceros
y meretrices cuyo único objetivo es la prevalencia de sus prerrogativas y el
mantenimiento de sus sillones. Están, a mi entender, con el culo al aire.
domingo, 11 de enero de 2015
Yo no soy Charlie Hebdo.
Aborrezco como el que más la barbarie, detesto cualquier violencia y declaro execrable la agresión ni como acto de reivindicación, ni en cualquier otra circunstancia. No obstante, tras haberlo pensado, no me siento Charlie Hebdo.
¿Tiene límites la libertad de expresión? Éticamente seguramente no. Pero legalmente, en todos los Países, tanto de Europa como de otros continentes, definitivamente hay leyes que penalizan según qué temas y favorecen según qué otros. Así, en Francia está prohibido expresar según qué ideas o afirmar o negar según qué hechos bajo pena de fuerte sanción e incluso cárcel incondicional. Solo hay que hurgar un poco en la legislación vigente de cada Estado de la Unión para encontrar en cada País filias y fobias reguladas explícitamente con durísimos castigos. La administración te puede arruinar y encarcelar si infringes sus reglas.
Lo antedicho no pretende justificar acto violento alguno, sino todo lo contrario. Si queremos libertad, evitemos legislar en contra de la expresión, vocablo o declaración de cualquier tipo. Eduquemos a nuestra gente en el ámbito de la libertad, la tolerancia y el respeto, pero evitemos los tópicos impuestos, las expresiones prohibidas, los enunciados vedados por considerarse políticamente incorrectos. A cambio formemos a nuestra gente para evitar la ofensa, la mofa y la sátira que otro pueda considerar insulto. Aprendamos a autorregularnos. Esta sería la mayor libertad.
¿Cómo pretendemos que individuos fanatizados al servicio de estructuras absolutistas entiendan la libertad cuando nosotros mismos la interpretamos de forma sesgada, interesada y al servicio de los lobbies que mayor influencia ejercen en nuestras instancias legislativas?
¿Qué reacción buscamos al provocar al perro rabioso cuya única obsesión es morder? ¿Qué se apacigüe, que se domestique que se convierta nuevamente en el humano que otrora fue? Pues me parece poco inteligente. Debemos aceptar que hay otras culturas que la nuestra, que defienden valores distintos a los nuestros y que nos pueden resultar aborrecibles y contrarios a los derechos básicos de la humanidad y su evolución.
Estoy por combatirlos. Ante todo en nuestra casa, nuestros Países, nuestro Occidente y de forma inteligente. Se deben promulgar nuevas leyes. El que vaya a entrenarse para combatir que no pueda volver. El que se muestre agresivamente intolerante, que se pueda echar. Y adecentemos nuestro hogar, limpiemos nuestra legislación adelgazándola, haciéndola compresible y cumplible. Mostremos hacia dentro y hacia fuera nuestra determinación con inteligencia. Evitemos toda voluntad de ofensa pero abandonemos la mojigatería y el buenísmo cuyos resultados solo nos han debilitado, fortaleciendo por el contrario los núcleos de fanatismo, intolerancia e intransigencia sobre valores que van en la línea evolutiva de nuestro Occidente.
Espero no zaherir a nadie con esta exposición. Es solo exponer porqué yo no me
siento Charlie Hebdo.
2015 01 11 Roger Sangenis.
jueves, 14 de noviembre de 2013
Carta abierta: Honorable President Jordi Pujol.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Córcega y Cerdeña en moto 2013
Nos apuntamos a una salida organizada por Travelbike, por Córcega y Cerdeña, saliendo de Barcelona un Viernes en Grimaldi Lines y volviendo el Sábado de la siguiente semana. No voy a nombrar a los participantes por discreción, pero debo reconocer que tuvimos suerte con el grupo. Cuatro parejas y tres solos, siete motos, once personas y buena sintonía general con un Vasco cuya empatía cohesionaba el conjunto y facilitaba el entendimiento. (¡Gracias, Patxi!). El guía, todo voluntad y tesón, con un conocimiento limitado del territorio, pero con una magnífica disposición y entrega al grupo, amable y contemporizador.
Tras una plácida travesía un tanto anodina, desembarcamos en Porto Torres (Cerdeña) a eso de las 11.30 de la mañana. Nos dirigimos a lo largo de la bonita costa norte de la isla por la SP90 a Santa Teresa di Gallura, donde comimos ligeramente y embarcamos hacia Bonifaccio (Córcega). Quedaba claro que no era un periplo gastronómico. Lo importante era el territorio a descubrir, el grupo y hacer moto por rutas divertidas e interesantes en muchos aspectos.
De Bonifaccio a Isolella por la N196 cuya nomenclatura no debe engañar, ya que en los 160 kms hay curvas de todo pelaje y casi sin descanso. Paramos en Sartene, precioso pueblo en lo alto de un promontorio que separa las bahías de Cala Figari y de Propiano, para tomar un café mediocre. Es curioso que la calidad del café cambie tanto con solo cruzar una frontera. No obstante la bollería era deliciosa y el casco antiguo de la población muy agradable. Luego, la revirada bajada a Propiano, la subida hasta Bicchisano, descenso a Ajaccio y una amena carreterita que nos llevaría al Hotel donde nos hospedaríamos en Córcega y desde el cual se harían las rutas planificadas. El hecho de centrar en un solo lugar la partida y llegada diarias de las rutas tiene como ventaja la comodidad indudable y el inconveniente de una cierta reiteración de los tramos iniciales y finales de cada jornada.
La cena permitió acabar de cohesionar el grupo generando una actitud tolerante ante la individualidad de cada uno, con un pronóstico de agua si o si, para el siguiente día. Merece la pena mencionar que de las 7 motos, cinco eran BMW (1 GTL, 1 RT y 3 GS de distintas generaciones), una Ducati (Multisatrada) y una Honda (Goldwing). Ninguna de ellas tuvo problema alguno y se adaptaron perfectamente al sinuoso recorrido. Me sorprendió gratamente la Goldwing que yo creía menos polifacética, ratificando también que el piloto es una parte de gran peso en las prestaciones de la máquina.
El día siguiente amaneció lúgubre y amenazador. Hubo quien se quedó en el hotel, quien optó por un trayecto corto con visita a la ciudad de Ajaccio, ciudad natal de Napoleón Bonaparte, y los más aventureros se lanzaron a la ruta prevista bajo algún que otro aguacero, sin mayores consecuencias. Estos últimos pudieron admirar las rojas formaciones rocosas de la costa de Porto.
El tercer día, con un tiempo espléndido, se dedicó a descubrir la rica variedad de montaña de la isla. Córcega es un cacho de Alpes arrojado al Mediterráneo (más bien emergido de él). Para realizar lo abrupto que llega a ser el terreno, valga el dato de que el Monte Cinto (2.706 mts) se encuentra a tan solo 17 kilómetros en línea recta de la costa. Jornada motera por excelencia, subimos a Corté, pasamos del calor soleado a la niebla helada, recorrimos las gargantas de Santa Hermenegilda, coronamos el puerto más alto de la isla (col de vergio), saciamos nuestra hambre con un plato de ragú de ternera con pasta en Evissa y descendimos por la sinuosa D70 hasta Sagone donde tomamos un refresco a orillas de un mar que se mostraba cada vez más revuelto. Luego una visita fugaz a Ajaccio, la gruta de Napoleón, las islas Sanguinarias y un rocambolesco recorrido en todas las direcciones (sic) hasta llegar nuevamente al hotel, donde nos esperaba un menú compuesto por… ¡un magnífico plato de ragú de ternera con pasta!
Efectivamente, tras un recorrido sacudido por fuertes rachas de viento, acabamos frente a un simple letrero donde se anunciaba “hoy no hay barcos”; sin más. La naviera cerrada y con nula información, aprovechamos para ir a conocer Porto Vecchio, que bien se lo merece. Javier, el guía, era de lejos el que más sufría y se movió de lo lindo para solventar los problemas que esta situación ocasionaba al grupo (¡gracias, Javier!). La respuesta de Travelbike, no muy apreciada y me temo que no recuperaremos los gastos que este avatar nos ocasionó. La respuesta del grupo, en cambio, fue magnífica; ¡a las penas,” puñalás”! Una buena cena, unas buenas risas y a dormir, que mañana veremos.
Por mi parte debo destacar la belleza de un rincón llamado Cala Santa Giulia al sur de Porto Vecchio, lugar que invita a volver en contraste con la tosquedad del carácter áspero y a veces grosero de algunos personajes que regentan curiosamente establecimientos dedicados al turismo, fuente básica de sustento de la isla entera.
Al día siguiente, una vez más, nuestro esforzado guía se movió, y acompañado por un voluntarioso y madrugador integrante del grupo, logró incluirnos en el único transbordador que cruzó este día el estrecho de Bonifaccio. Tras una travesía movida pero mejor de lo que esperábamos, desembarcamos en Santa Teresa y nos dirigimos a nuestro hotel de Cerdeña, cerca de Trinitá d’Agultu, llamado La Tana di li Mazzoni. Un hotelito sencillo pero con encanto y donde encontramos toda la cordialidad que despliegan los amables y simpáticos Sardos, que contrasta con el adusto carácter de los ariscos Corsos. Tras una muy agradable comida, fuimos a admirar el duro embate de las olas contra la bonita Costa Paradiso y luego fuimos a visitar Castelsardo, cuyo único encanto, a mi entender, es la fortaleza que corona un fiero peñasco que se adentra ligeramente en las aguas del estrecho. Nada aconsejable la circulación en moto por el casco antiguo cuyas empinadas cuestas empedradas y giros imposibles descabalgan fácilmente al motero poco advertido.
Durante el siguiente día de moto nos deleitamos con la ruta a Palau, circunvalar la isla de La Madalena cuyas calas atesoran los mejores rincones que he visitado en esta salida, un vistazo a la isla de Caprera, donde nació Garibaldi, comimos en un simpático bar de Arzachena y bajamos por la SP59 costeando hasta Porto Cervo. Luego el grupo se dividió, con el grueso de las fuerzas hacia Tempio por la sinuosa SP136 y unos pocos en busca del codiciado coral rojo de la zona, nuevamente hacia Palau. ¡Estos últimos, llegaron al hotel no solo más tarde, sino también más ligeros de bolsillo!
La mañana siguiente amaneció con un espléndido tiempo y nos dirigimos a la playa más cotizada de Cerdeña, de aguas turquesa, arena blanca, rematada en el estrecho de Stintino por un islote que le da nombre: “Torre Pelosa”. Hubo quien valientemente se bañó, otros se remojaron los pies, y otros se refugiaron en la calidez de una magnífica terraza que ofrecía además de un merecido refresco, una vista de las que se fijan en la memoria para poder soñar durante los fríos días de invierno. Sin tiempo para más, nos dirigimos a Cabo Caccia y los mejor dotados bajaron (y subieron) los 654 escalones de la Gruta de Neptuno. El mar residual de la ventada de los anteriores días no permitió la entrada a la gruta mediante las embarcaciones al uso. Una vez repuestos del esfuerzo de aquellos que se atrevieron a la excursión, recorrimos la “strada provinciale” SP55 por la maravillosa bahía di Conte, admirando la playa Mugoni en dirección a Alghero y recorriendo una extraordinaria Via Lido hasta la entrada de la muralla de la Ciudadela que desemboca en la zona de los “Palazzos” (y también de las más concurridas tiendas de abalorios, souvenirs y floripondios). Tras un buen rato de cruenta lucha por conseguir el mejor perifollo al mejor de los precios y un par de sabrosos helados de tartufo y stracciatella, partimos de la ciudad para nuestra penúltima ruta hacia Sassari.
Poco queda por relatar. El madrugón, el tramo aún de noche cerrada hasta Porto Torres para embarcar. Destaco la suerte de encontrar entrañables personas en un grupo de fortuna sin un solo descontento ni un simple desafino. ¡Es espléndido haber formado parte de este magnífico equipo!
Para aquellos que no conozcan estas islas, les puedo asegurar que merece la pena ir en plan motero, ya que las carreteras son excelentes para este uso. Las rutas (tanto interiores como de costa) son muy agradables, variadas y divertidas. Sin duda alguna, repetiré Cerdeña para rematar la faena (no llegamos a conocer ni el 50% de sus costas) y disfrutar del carácter afable y cordial de sus habitantes.
Hasta siempre, amigos.