Escucho... Si no se entienden sus palabras, menos entenderemos sus silencios.
Si no entendemos a la persona, menos entendemos a la gente.
Esta sociedad está para un tratamiento psiquiátrico global. La sociología ha sido desbordada y no tenemos amparo en ningún ámbito de razón.
Dicen... Ahora dicen que no era real, ni tan siquiera virtual, que fue un quiero y no puedo, que no eran verdades sino post-verdades, o sea mentiras, embustes y fábulas.
Dicen... Ahora dicen que la preparación no estaba preparada. De lo que dicen solo entiendo el desprecio a la verdad, la altivez, la altanería, la soberbia, la arrogancia y el menosprecio al crédulo gentío que hoy debería reconocer y asumir su parte de responsabilidad moral por cándido, incauto e ingenuo.
Renunciar a razonar debe tener su precio. Algo debemos saldar en nosotros mismos por desistir del sublime don que nos es dado. Algo han puesto en el agua que bebemos en el aire que respiramos y nuestra mente ha enfermado.
Corren tiempos de empecinamiento y vergüenza ajena. El "mantenella y no enmendalla" por pura cerrazón, por simple chaladura que pretende esconder la humillación sufrida. Soplan vientos de locura queriendo inducir al suicidio colectivo. Hemos perdido la confianza, la serenidad, parte de nuestra alegría. Hemos dañado la amistad, la economía, la convivencia y el marco que con tanto esfuerzo logramos levantar.
Me voy por lo "segao" que el resto son zarzas y maleza, bosque y malas hierbas.
Si no entendemos a la persona, menos entendemos a la gente.
Esta sociedad está para un tratamiento psiquiátrico global. La sociología ha sido desbordada y no tenemos amparo en ningún ámbito de razón.
Dicen... Ahora dicen que no era real, ni tan siquiera virtual, que fue un quiero y no puedo, que no eran verdades sino post-verdades, o sea mentiras, embustes y fábulas.
Dicen... Ahora dicen que la preparación no estaba preparada. De lo que dicen solo entiendo el desprecio a la verdad, la altivez, la altanería, la soberbia, la arrogancia y el menosprecio al crédulo gentío que hoy debería reconocer y asumir su parte de responsabilidad moral por cándido, incauto e ingenuo.
Renunciar a razonar debe tener su precio. Algo debemos saldar en nosotros mismos por desistir del sublime don que nos es dado. Algo han puesto en el agua que bebemos en el aire que respiramos y nuestra mente ha enfermado.
Corren tiempos de empecinamiento y vergüenza ajena. El "mantenella y no enmendalla" por pura cerrazón, por simple chaladura que pretende esconder la humillación sufrida. Soplan vientos de locura queriendo inducir al suicidio colectivo. Hemos perdido la confianza, la serenidad, parte de nuestra alegría. Hemos dañado la amistad, la economía, la convivencia y el marco que con tanto esfuerzo logramos levantar.
Me voy por lo "segao" que el resto son zarzas y maleza, bosque y malas hierbas.
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