A mi entender, un político preso no es un preso político. Un político preso es un político imputado o sentenciado que han preso por saltarse la ley, repetida y voluntariamente. En otros tiempos, he visto presos por lo que pensaban. Era en otras épocas que no son las actuales. Yo sí lo he visto. Muchos de los que ahora se exaltan no lo han visto, y espero que nunca lo lleguen a ver.
Nuestro código penal es, hoy en día, homologable a cualquiera de los países europeos. Ahí radica la diferencia. Quien no lo ve, no lo quiere ver.
Hoy, creo que los que van a la cárcel nunca es por lo que piensan, sino por lo que hacen saltándose la ley. O sea, son delincuentes, investigados o sentenciados. Civiles, políticos, militares o monjes tibetanos; si van a la cárcel son muy probablemente delincuentes. Si la prisión decretada es provisional, durante la instrucción, es básicamente para evitar la reiteración delictiva, prevenir la huida o la destrucción de pruebas.
Por cierto, cabe destacar que hay mucho delincuente fuera de la cárcel, y no al revés. Pero no confundamos los términos; una cosa no invalida la otra. Me he visto durante demasiado tiempo siguiendo costosamente las normas y las leyes, mientras otros se saltaban leyes propias y ajenas, el Estatut y la Constitución. ¿Qué País nos queremos dar?
Me asusta el sentimiento supremacista venga de donde venga.
Nos hemos puesto a pintar con la brocha gorda y eso no es bueno...
Si queréis, mañana me río. Hoy no.
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