Sigo muy asiduamente los avances de la física teórica en busca del entendimiento de las reglas que rigen nuestro universo, así como los vaivenes en la comprensión de campos y partículas subatómicas. En mi humilde opinión de neófito, el primer proceso “progresa adecuadamente” en el buen sentido en un campo ilimitado. El segundo experimenta una hiper-inflación de posibilidades en un campo infinito. Ambos están íntimamente relacionados y sujetos a la misma realidad. Cualquier avance es relevante, pero un descubrimiento brillante es la rareza que salpica una extensa y árida espera que conforma nuestro tiempo, nuestra vida.
Se me ocurre a menudo la
pregunta retórica de qué pasaría si no se descubriera nada más. Sin duda, se
detendría progresivamente el avance tecnológico resultante del progreso en el
conocimiento científico. No sería nada catastrófico. El “gap” entre el
conocimiento científico y el desarrollo tecnológico es notable y consumir esta
diferencia costaría décadas, sino siglos. Estoy pensando en máquinas cuánticas
y aplicaciones de campos y bosones de Higgs… Un parón en los avances
científicos generarían un cambio (a mi entender a peor) en el futuro de la
humanidad. Preocupante sería la situación de sabios y pensadores, creadores de
teorías y científicos dedicados a demostrar sus virtudes y defectos. Se
quedarían con el culo al aire.
Entonces qué ocurre si un
estado deja de avanzar en el campo legislativo y se queda sin gobierno. El País
no deja de funcionar. Sus instituciones operativas procesan y resuelven de
forma automatizada la misma información. Los ciudadanos no quedan exentos de
ninguna de sus obligaciones, no están menos vigilados, no se les perdona una
sola distracción. El País funciona perfectamente con el piloto automático y
sigue sirviendo eficazmente a los mismos dueños, a los mismos intereses.
Demostrado quedó con la experiencia Belga que tras más de 500 días sin gobierno
nada había cambiado ni a mejor ni a peor. Preocupante es la situación de
políticos e instituciones políticas cuya irrelevancia queda patente en el
presente periodo. Un par de leyes al año (presupuesto y techo de gasto en esta
ocasión) no justifican a mi entender, mantener a esta jauría de chupones,
ineptos, embaucadores y parásitos envueltos en una nube de chorizos, siervos, voceros
y meretrices cuyo único objetivo es la prevalencia de sus prerrogativas y el
mantenimiento de sus sillones. Están, a mi entender, con el culo al aire.
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