viernes, 19 de agosto de 2022

Con nombre y apellido

 Tras el indigno comportamiento de unos centenares de energúmenos en el acto de reconocimiento a las víctimas de los atentados de Barcelona del 17 de Agosto de 2017, viendo quien lideraba el grupo de golfos analfabetos sin respeto a madres llorando a sus hijos muertos por la barbarie de cuatro terroristas, no puedo más que expresar mi cólera. No han respetado ni el minuto de silencio en un acto donde se fundían lo más intimo de lo privado con el reconocimiento público al sufrimiento.

Laura Borrás.

Personaje repugnante, lideresa de los miserables y sectarios. Su formación política da más asco cuanto mejor se les vé y conoce. Esta mujer concentra casi todos los vicios y defectos que han hecho de Junts pel 3% el peor ejemplo de lo que puede ser un partido político. Destructivos, malsanos, matones, irresponsables, ladrones, chulos de barrio, incívicos, desleales, traidores y faltos de toda empatía.

El clan Pujol - Mas generó en 2009 un movimiento fundamentalista para tapar sus vergüenzas y culminó en 2017 con la huida de sus propios actos del farsante Puigdemón. Desde entonces, personajillos rastreros y aprovechados no dan más que malos ejemplos y peores liderazgos.

Me dán mas asco que pena, y como Catalán, vergüenza ajena.

miércoles, 16 de junio de 2021

Energía (II)

En Setiembre de 2004 redacté un escrito que publiqué en 2011 sobre la energía eléctrica. Hoy, que el kilovatio ha alcanzado su récord histórico a nivel de precio, deseo poner de relieve los mismos conceptos que me indujeron a la redacción citada.  

http://rogersangenis.blogspot.com/2018/12/hoja-de-ruta-sobre-la-energia_16.html?m=1

Falta cultura, educación y conocimiento sobre la generación de energía y sobran tópicos, falacias e intereses mas o menos ocultos.

Ante todo, debemos reconocer la extraordinaria aportación a la humanidad de la revolución industrial. Liberar al ser humano del esfuerzo para realizar un trabajo sin usar su energía física rompió los límites de la energía disponible y por tanto del potencial trabajo de la humanidad. Todo ello a costa de la quema ingente de maderas, carbones y toda suerte de compuestos orgánicos.

Pasados dos siglos, una vez descubierta la otra cara de la moneda, la perjudicial liberación de gases de efecto invernadero y la emisión de partículas compuestas derivadas de la combustión, se enfocó el abandono de la Era del Carbón. Ante los errores de inicio en las instalaciones atómicas que produjeron algunos incidentes fatales, también se quiso abandonar la Era Nuclear. Todo ello sin orden ni concierto y obedeciendo oscuras voces con los más inconfesables intereses y con el uso indiscriminado de populismos, eslóganes y creando movimientos supuestamente populares y espontáneos. Demasiadas pancartas y banderas contra pocos estudios científicos y programas serios avalados por planes ejecutivos realizables y asumibles por la población y la economía.

El cortoplacismo y otras vergonzosas prácticas de políticos a todos los niveles y de los lobbies económicos, nos han llevado donde estamos, y las primeras quejas se están haciendo oír.

Los Países nórdicos generan una gran parte de su energía eléctrica en centrales nucleares, y el precio de generación de ésta es menos de la mitad del de España. Francia genera y vende a toda Europa electricidad producida en sus 58 centrales atómicas y su tecnología es la más avanzada del mundo (junto con EEUU).

Hasta que no llegue la tecnología de fusión (supuestamente a finales del presente siglo) la única forma de abastecer a la humanidad de suficiente energía eléctrica limpia y económicamente asumible es la central nuclear de fisión de tercera generación. Alguien lo tiene que decir y alguien deberá escucharlo.

viernes, 5 de febrero de 2021

Democràcia

 Democracia

Hay campos del pensamiento que uno poco o nunca se arriesga a remover. Hoy la esencia del sentido democrático está en entredicho, no solo en España. En toda Europa ha habido durante estos últimos años, muestras inequívocas de la debilidad del sentido democrático y pone en duda las desmesuradas muestras de la inquebrantable convicción de nuestros pueblos y, especialmente, de sus dirigentes.

Hemos convertido la fuerza de la mayoría en el súmmum y el ideal de la gobernanza. Lo mismo que las guerras se ganan a base de tener mayores fuerzas armadas que el enemigo, hoy en día, la mayoría impulsa a una fuerza política a los mandos de una comunidad. Cuanta más gente apoya una fuerza política, con mayor empuje (e impunidad) podrán imponer sus ideas al resto de la sociedad.

La democracia sigue siendo una resultante de la cantidad, no de la calidad. Los actuales ganadores dentro de un sistema, poco o nada van a cambiarlo. Por eso es tan infrecuente el cambio de leyes electorales, cuando son manifiestamente mejorables. Así, la democracia es un sistema que tampoco contiene en si misma las herramientas de una evolución positiva. Sino más bien al contrario, hay muestras más que sobradas de tendencias dictatoriales insertas en los gobiernos a todos los niveles. En Ayuntamientos, Regiones, Estados e instituciones supra nacionales tienden a mostrar su faceta más despótica cuando intentan imponer el modelo de la mayoría “democrática” a la sociedad entera a la que deberían servir.

Por desgracia el impulso democrático es en esencia el estímulo para formar parte de los que pueden imponer sus ideales a aquellos que piensan de forma distinta a uno mismo. Por ello la euforia mostrada por parte de aquellos que ganan unas elecciones. Todos creen que sus ideales son los buenos, y los de los otros no tanto o muy a menudo, simplemente malos.

Como en las batallas, la promesa de resultar vencedor es el mayor estímulo posible para los participantes al enfrentamiento. La ventaja indudable de la democracia es que los enfrentamientos se producen a base de votar y no disparar. ¡Es una virtud destacable!

A pesar de ello los resultados para la sociedad mantienen los defectos de siempre. Los vencedores imponen una retórica, una historia, unas verdades indiscutibles unos conceptos políticamente correctos o incorrectos, según el caso. Se olvida que toda su fuerza está basada en la cantidad y ello no debería suponer cualidades indiscutibles de su esencia ideológica. Pero por ello compiten, por ello rivalizan y se enfrentan; para ganar. Y el vencedor, manda. Como siempre.

La pantomima del sistema parlamentario se traduce en un juego mercantilista de favores cuando no de chantajes directos camuflados en supuestos intereses de unos administrados determinados. La peor característica de este sistema es su ineficacia y su coste. Los favores se pagan, y en última instancia el coste se carga a toda la sociedad en su conjunto o en parte de ella mediante prohibiciones, imposiciones, así como con impuestos generales o directos.

La democracia es cara por su esencia y su estructura. También por la incorporación de personas cuyo valor es su afinidad y lealtad política al líder, muy por encima de su valía profesional, sus conocimientos, su experiencia y habilidades en la gestión del entorno que debe administrar. Una vez más, la democracia no incorpora tendencias a la mejora del propio sistema.

El Club de Roma del año 1950, que fue la raíz de lo que hoy llamamos Europa, se fundó para controlar los mercados del carbón y del acero para evitar nuevas confrontaciones. Europa se ha querido vestir de federación de estados con un espectacular fracaso político de desconocidas consecuencias e imprevisible desenlace, tras el Brexit. Los estados están predispuestos a ceder parte de su poder económico (a la postre, juegan con el dinero de los ciudadanos). No es lo mismo si nos referimos a su poder político, que anida en el partido ganador de elecciones. A mi modo de ver es el fracaso cantado de la Europa unida en lo económico (hasta cierto punto) y desunida tanto en lo político como en lo social.

La ONU fue formada por 51 países antes del fin de la última guerra mundial con el fin de crear un nuevo ordenamiento internacional con prevalencia de los valores e intereses de Occidente. La asamblea general incorpora actualmente 193 estados miembros y se supone que el gobierno de la mayor organización internacional existente es su Secretaría General. No obstante, el Consejo de Seguridad de 15 miembros (formado por 5 miembros fijos con derecho a veto y 10 miembros no permanentes) es quien tiene poder decisorio e impone sus “resoluciones” al resto de los miembros de la asamblea. Es de destacar que la República Popular China es uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las grandes organizaciones mencionadas, adalides del mundo democrático (¡Sic!), son grandes mercados de intereses y favores. Su complejidad, enorme estructura, desmedida magnitud económica y opacos vínculos con líquidas entidades de descomunal poder mundial alejan sin duda los propósitos inicialmente planteados por ellas mismas.

 La democracia, no es más que un sistema de poder cuya base es la multitud (la mayoría), en contraposición con el gobierno de uno (monarquía / dictadura) y el gobierno de los destacados (aristocracia / tecnocracia). La famosa frase de Churchill, “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos”, es una de estas verdades impuestas por los vencedores, al final de la última gran guerra. Curiosamente, Churchill la popularizó antes de perder las siguientes elecciones a las que se presentó. Los más antiguos sistemas tribales ya incorporaban de forma básica procedimientos similares a la democracia. El más fuerte (en cualquier sentido que se le quiera dar) era aquel que obtenía el favor de la mayor parte de la tribu, e imponía su voluntad (su gobierno). Hoy en día, con la democracia representativa (la única posible), los procedimientos se han sofisticado, pero los resultados acaban siendo los mismos.

El historiador Plutarco, describió la democracia griega en épocas de Platón y Aristóteles, como una mezcla de democracia y aristocracia (mujeres, metecos y esclavos quedaban al margen del sistema participativo). Desde aquellos tiempos ha habido múltiples interpretaciones del sistema democrático.

En todos ellos, a pesar de las supuestas democracias participativas, los ciudadanos acaban siendo servidores y pagadores del sistema. Dado que el que gobierna lo hace gracias al sistema, no existe voluntad alguna de modificar el propio sistema en favor del ciudadano, no fuera a favorecer a la competencia. Los últimos intentos de democracia participativa han sido verdaderos fiascos (Independencias de Escocia, Quebec, Baviera y Catalunya entre otros, el Brexit, etc.). Los propios Suizos, expertos en el tema, reconocen que quien escoge la pregunta y como y cuando hacerla, puede condicionar perfectamente el resultado.

Nuestro sistema electoral no puede considerarse democrático sino partitocrático. Una restringida cúpula de cada partido, desconocida por el público, decide quien va a ir en las listas que se presentan a las elecciones. Muchos (la gran mayoría) de los nombres insertados en dichas listas son desconocidos por quien acaba votando dicha lista por el motivo que fuere. Dado que los mensajes electorales pueden ser (y de hecho son en su mayoría) promesas al aire y brindis al sol, que acabarán no produciendo realidad alguna, se vota básicamente a un partido cuya ideología parece la más próxima al votante o simplemente a su líder por cualquier afinidad. El rebaño es fácil de engañar. Luego, el número de diputados o senadores no será más que eso; un número. Una vez más, nuestra democracia está basada en la cantidad sin filtro alguno respecto a la cualidad del partido vencedor a quien se da un cheque en blanco durante cuatro años sin responsabilidad alguna si se incumplen promesas y programas. 

¿A qué juego jugamos? Este escrito no tiene otro objeto ni motivación que la de rebajar el nivel de culpabilidad que podemos sentir en el momento de analizar nuestro sentido democrático. El hecho de votar o decidir no hacerlo debería satisfacer suficientemente nuestros sentimientos. Si además votamos de forma racional y meditada, mejor que mejor.

Barcelona 5 de Febrero 2021

lunes, 6 de julio de 2020

Ennio Morricone - Sergio Leone

Colaboré con Sergio Leone en alguna de sus películas como fónico (grabación de sonido directo). Mi suerte fue figurar en una ficha de la Metro (Metro Goldwyn Mayer) como "Sound Engineer" gracias a una colaboración en el rodaje de "The Great White Hope" (La gran esperanza blanca) en 1970, en la que tuve que sustituir al jefe de equipo de grabación por accidente durante unos días.
Con ello entré a formar parte del equipo de rodaje en España de esta productora, que en su momento, descubrió el "spaghetti western" como una rentable fórmula para internacionalizar sus películas del Oeste americano. El genio de Sergio Leone hizo de la receta una auténtica lista de éxitos no exentas de originalidad, ingenio y agudeza. Como todos los grandes, supo rodearse de todo aquello que sumara inteligencia y calidad. La relación con Sergio Leone nunca era trivial. Su vitalidad y su genio desbordaban toda contención posible. Sus amigos eran a su vez, personas excepcionales.
Conocí a Ennio Morricone durante el rodaje de “Giu la testa coglione” ("Agáchate, Maldito", en España.), en 1971. Fue en la llanura de Guadix, durante una noche de rodaje, en que dos locomotoras debían chocar frontalmente en la escena climax de la obra, con James Coburn, Rod Steiger, Romolo Valli, Maria Monte y un maravilloso equipo de rodaje.
Sergio y Ennio eran grandes amigos, ambos de gran calidad humana sumaban una excepcional sensibilidad, humanidad y sentido del humor.
Tengo decenas de recuerdos y anécdotas mezclando vodka, limoncello y altas dosis de fino sentido y gran corazón. No era extraño acabar los rodajes con una comida, o cena, o lo que fuera que se alargaban durante horas en una desbordante muestra de relatos repletos de vivencias, inteligencia y humor. Tampoco era inusual escuchar los esbozos musicales que Ennio componía para una u otra secuencia del filme. Las discusiones eran acaloradas, vitales, sin reservas ni fingimientos. Ennio se iba a Roma, y tras unos días, volvía al rodaje con nuevas melodías, nuevos temas que solo un genio como él podía sintetizar de la obra que se estaba rodando. Según él, se debía poner en la película todo lo que no se veía ni se decía. Sin Ennio, el cine nunca habría sido completo, lo que ha sido y lo que es.
Yo no era nadie entre un nutrido grupo de grandes hombres. Pero algo aprendí de su sabiduría y tuve el honor de ser tratado como un igual en un entorno que me superaba en todos los sentidos.
Hoy lloro una vez más por alguien que nunca hubiera debido morir.

lunes, 3 de febrero de 2020

Restricciones

Restricciones
Dicen que todo el mundo tiene una historia para contar. Diríase que algunos tenemos unas cuantas o, por lo menos, varias formas de contar nuestra historia.
En un escrito de título “De Luca a Lucas” narro una historia de unos cuatro mil quinientos millones de años como una consecución de extinciones de las cuales somos herederos y, por ahora, vencedores circunstanciales en el largo camino de la vida.
(https://rogersangenis.blogspot.com/2011/03/de-luca-lucas.html).
En él relativizo la importancia de nuestra especie. También en cuanto a su capacidad de modificación del entorno y el devenir del hilo fino que conduce a la permanencia o a la extinción.
En la historia de la humanidad se encuentran a menudo locuras de masas, fanatismos desatados, religiones agresivas y triunfantes, y una larga retahíla de enajenaciones grupales que, alejadas de toda razón y razonamiento, confunden al personal que acaba creyendo, divulgando y defendiendo ante cualquier cuestionamiento, un concepto sin fundamento ni demostración posible. Así nos va.
Nunca faltan personalidades de autoridad moral incuestionable que cogen cualquier bandera suficientemente poblada para liderar sin complejos el movimiento generado esperando sin duda sacar provecho de la situación, aunque sea el efímero lujo de salir en la foto.
Toda teoría científica tiene en su planteamiento partidarios y detractores. Siendo la demostración irrefutable por comprobación repetitiva el camino para convertir teoría en ley, nunca faltan personajes que pretenden tomar el atajo para poder lucir la medalla que muchos pretenden. Sea en un sentido o en el contrario. La locura fanatiza y transmuta demasiado a menudo la ética y el rigor en picaresca y vehemencia. Jamás faltan candidatos.
Hoy, el calentamiento global es mas que una verdad incuestionable. Es un axioma fundamental de nuestro tiempo y motor de movimientos, leyes y prohibiciones en gran parte del planeta. Nuestros líderes y los dueños del gran capital necesitan dioses para mover seguidores y así manipular las masas en su propio beneficio, no fuera más que por seguir a los mandos del destino.
La revolución industrial precisó de la quema indiscriminada y masiva de productos fósiles para generar un cambio en la humanidad que hoy parece olvidado. Será preciso hacer un esfuerzo de memoria y generosidad para reconocer que la etapa de mayor contaminación ha sacado del hambre y la miseria a gran parte de la humanidad. La vida es hoy más larga y saludable que hace tan solo dos siglos. Esto es demostrable con cifras. El gran engaño, es confundir contaminación con CO2. La quema de combustibles fósiles produce óxidos de azufre y nitrógeno, metales pesados mezclados con cenizas volátiles, partículas finas que conforman un ambiente nocivo y las tan publicitadas nieblas urbanas. Los registros históricos reales y verificables, muestran un incremento de temperatura media de un grado centígrado en los dos últimos siglos. Evidencias científicas geológicas muestran mucho mayores variaciones en los últimos veinte siglos. Pero los egipcios, griegos y romanos no tenían internet ni medios de propaganda como los actuales.
No existe la menor evidencia ni se ha demostrado que el incremento de proporción de dióxido de carbono (0,042%) desde los registros de inicios del siglo XIX, tenga ningún efecto nocivo sobre la salud ni la longevidad del ser humano.
Bien al contrario, un ligero aumento de dióxido de carbono permite a las plantas ser más eficientes en la fotosíntesis, precisando menos agua para producir el tan necesario oxígeno. (Considerado gas letal hace tan solo dos mil millones de años).
Por tanto, bastaría una regulación gradual sobre los residuos realmente nocivos de la combustión de elementos fósiles para disminuir progresivamente hasta eliminar los efectos insalubres. Salir finalmente de la era del carbón debería ser un objetivo a medio plazo midiendo la eficiencia de costes y beneficios sin intolerancias ni obstinaciones.  
La polución que genera nuestra especie es de muy diversa índole. Algunos plásticos, la ganadería, la agricultura y la minería intensivas son algunas de las causas de efectos nocivos para la flora, la fauna, la salubridad de nuestras aguas y océanos y nuestra propia salud. Hay mucho que modificar, muchos usos a mejorar y muchas leyes y normativas que adaptar a nuestros tiempos.
Todo ello requiere estudio y rigor para acometer las grandes reformas medio ambientales que aseguren un futuro mejor para la humanidad. Pero es complejo y la divulgación de las causas y los remedios precisan de un mensaje difícil de elaborar y transmitir. Se debería alentar la comprensión de la gente para estimular su inteligencia y conocimiento. Desgraciadamente, esto queda totalmente fuera del ámbito de confort de nuestras élites, quienes buscan un mensaje simple, mas bien un eslogan y un culpable.
La alarma y la histeria colectiva impulsada si no generada por nuestros ilustres líderes ha prendido en la sociedad. Especialmente la juventud ha sido víctima de los altavoces emitiendo a través de su sistema educativo y propagandístico una gran falacia ligando las emisiones de dióxido carbónico con una inminente catástrofe climática cuya muestra es cualquier lluvia torrencial a efectos demostrativos pseudo científicos.
El número de “salva planetas” se incrementa día a día mientras se auto-imponen e imponen al resto de los mortales, temores y limitaciones en productos y costumbres sin la menor exigencia del necesario rigor científico.
Nuestras élites alimentan movimientos pseudo ecologistas y supuestamente científicos a fin de fomentar miedos que les permiten esclavizar a la sociedad y manipular en su favor a base de multas, sanciones y restricciones.
Roger Sangenis i Bermejo
Barcelona, Febrero 2020.





miércoles, 1 de enero de 2020

¿Un día es un día?

 A veces un día no es un día.
Unas veces un día es una eternidad y otras un suspiro.
A veces, un día, significa futuro y otras pasado.
Un día es el presente, cuando se sufre, cuando se goza. 
Cuando uno enferma o sana; cuando uno se enamora o se defrauda: se casa, se separa; siempre es un día.
Cuando nace un hijo o muere un padre, es un día.

Pero cada día siendo distinto, es cualquiera de ellos un cacho de vida, una parte de nosotros. 
Un día es una porción nada despreciable de nuestro camino, de nuestro paso por esta miserable, y a la vez, maravillosa experiencia que es nuestra efímera existencia. 
Con excesiva frecuencia olvidamos el despropósito que significa malgastar cualquiera de ellos, como nos ocurre a menudo. 
Es un despilfarro del magro y único don que nos es dado.

martes, 19 de noviembre de 2019

Cambio Climático


Cambio Climático
Sin duda el cambio climático es una realidad. Desde que la tierra es tierra. Es decir, a escala terrestre, desde siempre. Los cambios son malos (a veces fatales) para unos y pueden ser una oportunidad para otros. Cuando la tierra mutó de un ámbito global anóxico a aguas, tierras y aires con una proporción creciente de oxígeno, muchas especies se extinguieron, pero muchas otras aparecieron y prosperaron. Lo perverso de un cambio es que no genere beneficio para nadie. La aceleración de los cambios en el clima terrestre hace prever que la capacidad de adaptación de gran variedad de seres vivos quedará superada (especialmente la del ser humano) y puede acabar con la vida en la tierra, por lo menos tal y como la conocemos. Es una especie de suicidio colectivo de toda nuestra especie. La tierra seguirá girando alrededor del sol por miles de millones de años. Pero, entre otras, sin la especie humana. Ahí queda esto para reflexionar.
Existe otro cambio no menos tóxico en el clima social. Por una parte, se ahondan los sentimientos de devoción en sectores de población altamente radicalizados. Ello permite alejar el conocimiento y la razón de decisiones y comportamientos. Por otra parte, el desprecio a la norma y el descrédito de la ley abre un espacio donde la irresponsabilidad, la conducta amoral y la falta de ética campan a sus anchas permitiendo que se socialicen actitudes transgresoras.
El frentismo y la confrontación son la nueva religión que gana adeptos día a día, alejando el relato hilvanado a base de conceptos éticos, conocimiento y rigor. El poder del Tweet, del mensaje corto y machacón aumenta, sin más horizonte que el eslogan y la sinrazón. Los sectarismos y los nacionalismos triunfan por la simplicidad de su mensaje. La sociedad, agotada y enferma, está cansada de esperas estériles, harta de mentiras, falsas esperanzas, explotaciones y abusos de los sistemas imperantes. Sean de corte medieval o ultra democráticos, los sistemas de gobierno, inmersos en un universo de falsedad, partidismo, egoísmo y represión, son sometidos por intereses globales anidados en una maraña inextricable de instituciones y entidades supra nacionales. Por el rumbo que toma nuestra historia como especie, se diría que está gobernada por insensatos suicidas. Pero mientras tanto ricos ya muy ricos se vuelven mucho mas ricos y los gobiernos partidistas endeudan los estados que gobiernan para mantenerse en el poder y no ser suplantados por otros partidos que ofrezcan más a la población que irremediablemente empobrece tanto intelectual como económicamente.
En Hong Kong, Chile, Siria, Bolivia, Irak, Francia, España, en cualquier lugar del mundo amanece el conflicto. Internet escucha, graba, analiza mediante sofisticados algoritmos, crece la inteligencia artificial y ofrece sus resultados al capital. Qué son sino, en parte, las “GAFAM” (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft). Pero no ofrece soluciones a la sociedad. Solo la intoxica con una sobresaturación de historias y relatos que degradan los procesos reflexivos y arruina la confianza. El mundo social se encierra en sí mismo limitando el entorno a la propia persona y su entorno más próximo. La discordia, la antipatía, la división y la ruptura se imponen a la concordia, la empatía, la pertenencia y la continuidad. Es el caldo de cultivo necesario para el éxito del discurso del odio. De una y otra parte.
Hemos entrado en la era del enfrentamiento. Ello se demuestra en la erosión de la afinidad y trato entre bloques y dentro de los bloques, entre los propios estados y regiones. Muestra palpable de ello son las actuales relaciones diplomáticas y comerciales mundiales, rompiendo con toda expectativa anterior. Las relaciones entre personas, incluso próximas, se tensionan por motivos a menudo futiles, avivados por intereses de los gobiernos que los manipulan y los capitales que los utilizan en su beneficio.
A falta de guerras formales, se libran batallas de distintas intensidades, pero con la misma sinrazón y crueldad.
Roger Sangenis – Barcelona 19/11/2019

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Trasmediterranea


Aviso a navegantes. Si va a embarcar en un buque de trasmediterránea, NO LO HAGA! No sin haberse puesto seriamente en forma. No valen abonos en gimnasios de pacotilla ni unas pocas sesiones de steps y aquagym. Deben formarse como auténticos profesionales de los cuerpos especiales. Yo, como muchos otros y otras, desconocía tal extremo y embarqué junto con mi coche sin especial preocupación. Los estibadores nos fueron mandando cubiertas abajo, con fastidiosas maniobras, hasta el mismísimo infierno llamado Garage A. Si ello les ocurre, abandonen toda esperanza, como escribió Dante en la puerta del infierno. Del garage A hasta recepción median cinco cubiertas. El trayecto cubierto por doce tramos de escalera infernal cuya pequeña huella y exagerada contrahuella (altura del escalón) hacen que cada ascenso sea un notable esfuerzo. La Señora que me precedía,cargada con una bolsa, un bolso y una caja respetable donde maullaba su mascota, mascullaba en cada impulso “esto es inhumano” y se ofrecía a dejarme paso. Yo aprovechaba la pausa para tomar resuello, secarme el sudor y rehusar cortesmente, haciendo ademán de dejar paso a la familia italiana que me seguía. El pater familia abría la boca como un rodaballo recién pescado. Cargado con una voluminosa mochila, rehusaba a su vez y tras dar las gracias, soltaba una retahilla de improperios como solo un idioma latino puede producir. El gobierno, la iglesia, el propio creador y su madre, así como profesionales de varios ramos eran objeto de sus maldiciones y blasfemias. Los niños que le seguían parecían aprender un nuevo vocabulario en boca de su padre. Fué un viacrucis hasta alcanzar la cubierta del front desk a través de una puerta semi oculta tras la zona de restaurante. Todos llegamos en un estado lamentable y hubo quejas. Ja! La mayor parte despachadas con una indiferencia absoluta por parte del servicio de recepción. Tan solo tres de nosotros nos atrevimos a pedir una hoja de reclamación. Se presentó un personaje de aspecto funcionarial que reclamó billetes, DNI, datos del vehículo, números de teléfono, correos electrónicos, etc. El primero de los reclamantes, ante la petición de tanta información, se rajó inmediatamente, requerido por su mujer que ya había recogido la llave del camarote. El segundo se puso afanosamente a escribir en una hoja encabezada por Trasmediterránea. Yo exigí una hoja de reclamación oficial. El personaje de Trasmediterránea me ofrecía una hoja de sugerencias de la compañía e insistía en que era lo mismo. Tras mostrar mi enfado y exigir una hoja oficial nuevamente, el personaje en cuestión desapareció y se personó un empleado vestido de marino mercante. Mostrando mi actitud más decidida, el marinero actuando de sobrecargo acabó sacando del fondo de un cajón la tan requerida hoja de reclamación. El hombre a mi izquierda que estaba acabando de escribir la biblia en la hoja de la compañía se sintió estafado y finalmente renunció con un cabreo más que evidente. Depuse mi solitario huevo en forma de hoja oficial de reclamación en el fondo de un cajón del front desk. No sé si sabré mas de él. En todo caso, sin haber recibido disculpa alguna de trasmediterránea, estoy buscando otras compañías que me aseguren una vuelta sin necesidad de pruebas físicas extenuantes. El sistema actual está plagado de falsas válvulas de escape. No fuera que por una sobrepresión de cabreo del populacho hubiera que cambiar algo a su favor. La hoja de reclamación es un ejemplo perfecto. Impide decir que no puedes hacer nada y es la coartada ideal para que todo permanezca como debe estar en manos de quien manda y sus estructuras públicas o privadas.

domingo, 30 de junio de 2019

Hartazgo

Hartazgo
No es exasperante, pero harta. Nuestra civilización avanza, se adapta y va perdiendo el miedo a reconsiderar sus hasta hoy, inmutables malas costumbres. Mientras progresamos en nuestro conocimiento, vamos rectificando errores atávicos e incorporamos a la razón aquellos conceptos que han sido falsamente inscritos en nuestras tradiciones, a menudo por desconocimiento, a veces de forma interesada y  perversa. A tropezones, con errores y aciertos, a menudo con exageraciones y orgullos mal entendidos y peor proclamados, pero vamos enmendando nuestro comportamiento como seres humanos.
No estoy especialmente orgulloso de mi sexualidad. Es más, soy consciente que poco o nada tiene que ver con ninguna voluntad ni esfuerzo que yo haya acometido en mi vida, ni en el entorno familiar y cultural en el que fui a nacer. La vida y su diversidad son resultantes químicos de la abundancia y la aleatoria.
Entiendo el empeño de afirmación de todas las tendencias sexuales. En especial aquellas que han sido perseguidas, repudiadas y rechazadas durante un inmenso periodo de tiempo de obcecado desconocimiento y también interesado oscurantismo.
En nuestra reciente historia, tenemos una apetencia pantagruélica por acrónimos y etiquetas. ¿Cuándo acabará esta farsa de la LGBTQIA? Vamos añadiendo letras a cada necesidad identitaria de tal manera que lo que pretende cualquier colectivo pasa a ser una amalgama de etiquetas pegadas a muy dispares identidades. Toda uniformidad se abandona en favor de un movimiento reivindicativo cuya homogeneidad se reduce a la protesta y la exigencia.
Formo parte de aquellos que sospechan que esta amalgama de letras ya solo es útil para la obtención de atenciones, derechos y prebendas, incluyendo las financieras. Entiendo que la orientación sexual de cualquiera no es un problema y por tanto no se debe estar buscando eternamente una solución. Cada uno de nosotros somos personas únicas y no una ecuación que necesariamente se deba resolver.
Para saber lo que se és, se coge una célula propia, se analizan sus cromosomas y se determina el sexo de la persona examinada. La humanidad sobrevive gracias a que la mayoría de las veces produce seres heterosexuales. Eventualmente, el género nada tiene que ver los que se siente, lo que se quiere o lo que se desea. Pero no perdamos el Norte. Lo que se és, es macho o hembra. Cada célula de nuestro cuerpo es binaria. No hay otra.
¿Tan difícil es vivir sin etiquetas? Nuestra sociedad está organizada alrededor de una gran convención que llamamos normalidad. Redefinir, incorporar, rectificar en su caso nuestra normalidad debería ser suficiente para que cualquier ser humano pudiera desarrollarse y vivir en plena libertad. Reivindicar la propia diferencia no debe comportar vivir con una bandera en la mano indefinidamente. Debemos volver a aprender a vivir discretamente nuestra libre identidad. Sin falsedades ni componendas, pero sin el exhibicionismo del que hoy hacen gala demasiadas personalidades arrebujadas en acrónimos excesivamente reverenciados.
Abramos nuestras mentes e incorporemos cuantas identidades y tendencias puedan surgir de distintas personas con diferentes necesidades. Intentemos excluir lo mínimo imprescindible para poder seguir viviendo incrementando nuestra libertad. No pretendamos que la razón de dos sea mayor que la razón de uno. Unamos las razones para formar la razón de razones de nuestra compleja humanidad. Atendamos las reivindicaciones con criterio y apertura de miras. Reflexionemos y valoremos sin prejuicios. Seamos también valientes para moderar aquellas exigencias que no aportan beneficio alguno a la diversidad y conjunto de nuestra cultura, más que tensiones y desequilibrios. Sin empujones ni algaradas, con voluntad y respeto, seguro que cabremos todos en un mismo plano.

miércoles, 13 de junio de 2018

Farol, Bluff, Argucia, Engaño.


El 14 de abril de 1931 fue una fecha trascendente para toda España. Alfonso XIII abdicó, se instauró la segunda República, cuyo gobierno transitorio presidió  Niceto Alcalá-Zamora, con el apoyo del general Sanjurjo, Maura, Azaña y todo el comité revolucionario. Lluis Companys cuyo partido había ganado las elecciones municipales, depuso al Alcalde accidental de Barcelona (Antonio Martinez Domingo) y proclamó la República Catalana a la una de la tarde y una hora después hacía lo propio Francesc Macià desde el mismo balcón del ayuntamiento. Luego, Macià cruzó la plaza Sant Jaume entró en la diputación de Barcelona (el actual palacio de la Generalitat) y anunció que se hacía cargo del gobierno de Catalunya. A los tres días Macià renunció al estado catalán a cambio de poder promulgar el estatuto que los Catalanes decidieran. Los negociadores del estado (ministros del gabinete de Alcalá-Zamora) aceptaron poniendo como única condición los límites que fijara la constitución que se iba a redactar. Juramentos de lealtad olvidados tras el saludo de despedida. El laicísmo se radicalizó y se transformó en parte, en un movimiento anticlerical radical y violento.

En mayo se quemaban iglesias y otros edificios religiosos en Madrid extendiéndose a gran parte de todo el territorio nacional. El 14 de junio en Catalunya se promulgaba el Estatuto de Nuria sin pactar artículo alguno con el gobierno provisional y el día 26 se convocaron elecciones constituyentes en España.  En julio se iniciaron las sesiones del nuevo congreso de diputados con Alcalá-Zamora de presidente del gobierno. El 22 de setiembre los vasco-navarros presentaban el Estatuto de Estella, en contradicción con muchos de los artículos de la nueva constitución que se estaba redactando. El 15 de octubre Alcalá-Zamora fue nombrado presidente de la república y Manuel Azaña presidente del gobierno. Se aprobó la constitución de 1931 el 9 de diciembre.

El gobierno de Azaña inició controvertidas reformas en casi todos los ámbitos de la política española siguiendo el ideal republicano izquierdista y anticlerical. Se renegociaban estatutos regionales con Vasco-Navarros, Gallegos y Catalanes. Galicia renunció, los vascos presentaron una mejora de sus antiguos fueros de carácter confesional y los catalanes refrendaron su estatuto de Nuria del 14 de junio. Ambos estatutos rebasaban las competencias otorgadas por la constitución cuando no la vulneraban frontalmente. De aquellos polvos, estos lodos.

Los avances sociales anteriores como la Ley de accidentes de trabajo de 1900, conocida como Ley de Dato, el seguro de maternidad (1923) y el incipiente seguro de desempleo promulgado en 1931 con muy desigual implantación en sectores y territorios quedaron de hecho paralizados a la espera de la concreción de las nuevas propuestas del gobierno republicano.

Años complejos y muy movidos en que los cargos a menudo duraban, como ahora, días sino horas. Lluis Companys fue ministro de marina entre junio y setiembre de 1933 en el gobierno que presidía Manuel Azaña, quien tras turbulentas tensiones dentro de su propio gobierno, finalmente dimitió convocando elecciones. Tomó el relevo el gobierno radical y cedista de Alejandro Lerroux. Murió Francesc Macià el 25 de diciembre de 1933 y gracias a una argucia legal de Francesc Cambó, Companys fue elegido entre bambalinas el segundo presidente de la Generalitat de Catalunya.

La vinculación anarco-sindicalista de Companys no tardó en crear enfrentamientos de clase en la propia sociedad Catalana. Companys nombró al fascista Miquel Badia responsable de orden público mientras preparaba una revuelta independentista. Durante 1934 se produjeron decenas de desencuentros y enfrentamientos entre los gobiernos Catalán y del Estado, así como entre los propios partidos del parlamento Catalán. Finalmente, el 6 de octubre de 1934, Companys proclamó nuevamente el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, cuando la constitución española no consideraba el federalismo en absoluto.

¿Os suena? Mi abuela, por aquel entonces funcionaria de enlace entre el ayuntamiento y la Generalitat, podría vivir nuevamente esta sensación de irrealidad si no hubiera fallecido. Afiliada a la CNT, catalanista y republicana, “temía estar embarcada en una nave insegura navegando por aguas turbulentas”. Son sus palabras textuales las que cito.

Hubo muchos personajes involucrados en los hechos del 6 de Octubre de 1934. Uno de ellos, el jefe de las juventudes de "Esquerra Republicana"y conseller de governació, Josep Dencàs, advirtió por la mañana al entonces Mayor de las "Esquadres de Catalunya", Enric Perez Farrás, sobre una inminente revuelta entre reaccionarios, anarco-sindialistas y el movimiento revolucionario. Dencàs ordenó al Mayor de los "mossos" la defensa de la legalidad Catalana y los edificios de la Generalitat, ocurriese lo que ocurriese. Enric Perez Farrás disponía de un total de unos 500 efectivos (mossos de les esquadres) de los cuales 150 protegían el palacio de la Generalitat. La sublevación anunciada por Dencàs no se produjo, pero Companys a las ocho de la tarde radió su discurso de proclamación.

Documentos escritos por Enric Perez Farrás atestiguan que tras ser condenado a la pena capital (él era ingeniero militar) y serle conmutada la pena por 30 años, no recibió una sola nota de respaldo ni agradecimiento de Dencàs que había huido al exilio por el alcantarillado y acabó muriendo en Marruecos en febrero de 1966.

El gobierno español ordenó una intervención militar encabezada por el General Domingo Batet, jefe de la IV división, máximo responsable del ejército en Catalunya. Su presidente, Alejandro Lerroux, del partido republicano radical con apoyo de la CEDA (derecha), acusó a Azaña de haber estado detrás de la declaración del estado catalán proclamado por Lluis Companys. El gobierno español disolvió el régimen estatutario Catalán y envió al buque prisión “Uruguay” a Companys y parte de su govern, a Carles Pí i Sunyer (alcalde de Barcelona) y, unos días más tarde, al propio Azaña junto con el resto del govern.

Las consecuencias para Catalunya, su población, sus instituciones y su entramado económico y social fueron desastrosas. ¿Os suena?

Contaba Azaña que Companys y varios miembros de su govern le aseguraban durante su visita a Barcelona en 1934 con motivo del funeral de Jaume Carner, que todo el pueblo de Catalunya respaldaría la proclamación y ello forzaría entrar en negociaciones al gobierno de Madrid. Todo el proceso iba a pasar en paz y serenidad según el govern. Iban de farol. Estaban creando una falsa imagen del pueblo de Catalunya y estaban conscientemente engañando a gran parte de su propia ciudadanía. La solemne proclamación del estado catalán era un simple bluff.

Companys declaró durante su juicio, que estaba intentando frenar una revolución social y así evitar males mayores… ¿Os suena? Companys y sus consejeros fueron juzgados por rebelión y sentenciados a 30 años de reclusión el día 6 de junio de 1935.

Azaña, tras un periplo por varios buques-prisión, volvió a la vida política refundando su partido “Izquierda Republicana” con el nombre de “Frente Popular” ganando las elecciones de 1936. El día 19 de febrero formó gobierno en Madrid y el día 21 se aprobó la amnistía de los políticos presos por decreto ley. Por la tarde era liberado el govern al completo.

Eran tiempos altamente turbulentos y el Frente Popular cedía a la violencia política, lo que la CNT, la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y sus comités de acción revolucionaria, junto a UGT y el Partido Obrero Unificado Marxista (POUM) aprovecharon para desarrollar sus tácticas revolucionarias incluyendo en sus manifiestos la necesidad del uso de la fuerza para la consecución de sus fines. Causa por la cual mi abuela abandonó sus filas.

La violencia tanto política como en el uso de la fuerza, y la extrema polarización social, dieron lugar a la sublevación militar y el consiguiente golpe de estado iniciado en Julio de 1936 encabezado por el general Mola y cuyo fracaso parcial desembocó en la guerra civil española. Con España dividida, el  Gobierno decidió ceder a la demanda de las organizaciones obreras de que se entregaran armas a sus militantes con lo que se formó el movimiento revolucionario y se favoreció la aparición de las temidas "Checas" y los juicios sumarísimos tanto en un bando como en el otro. Se sucedieron varios gobiernos de corta duración mientras el poder real estaba en manos de los cientos de comités sindicales desorganizados, antagónicos y altamente politizados.

En abril de 1938 en plena guerra civil, mi abuela materna, Esther Antich Sariol fue nombrada Directora General de Primera Enseñanza y se estableció dicha dirección general del estado español en Barcelona. El cargo iba acompañado de un salario anual de 18.000 pesetas y el uso de coche oficial.

Manuel Azaña, huyó a Francia el 6 de Febrero de 1939 y se negó a volver a España a pesar de los requerimientos de su primer ministro, Negrín. Ante el reconocimiento del gobierno de Francisco Franco por parte de Gran Bretaña y Francia, dimitió de su cargo de presidente de la República de España. Falleció exiliado en Montauban el año siguiente.

Los organismos oficiales de la República y de la Generalitat fueron oficialmente evacuados el día 22 de enero de 1939. Las tropas del general Yagüe entraron en Barcelona el 26 de enero. Mi abuela, de origen judío, de familia masona y directora general de la segunda república huyó a Francia y fue sentenciada a muerte en rebeldía por el régimen victorioso. Empezó en Orléans un largo peregrinaje que no concluyó hasta la promulgación en el BOE del 1 de abril de 1969, de una ley del mismo régimen que la sentenció, amnistiándola de hecho.

Durante 30 años, Esther Antich reflexionó sobre lo ocurrido en España y mientras conseguía su estatus de refugiada, su trabajo en la Unesco y luego la ciudadanía francesa, dejó por escrito parte de sus peripecias, sufrimientos, logros y conclusiones. Mujer de gran cultura, extraordinaria inteligencia y manifiestamente adelantada a su tiempo, mantuvo relación frecuente con Pujols, Tarradellas y gran parte del catalanismo de aquel tiempo, tanto en España como en Francia. Huyendo de una guerra, se metió en otra donde acabó de forjar un carácter de acero que le permitió sobrevivir.

Pudo volver a vivir a su país de origen gracias a la ley franquista de 1 de abril de 1.969 cuya primera disposición general de esa fecha dice: «Artículo primero. -Se declaran prescritos todos los delitos cometidos con anterioridad al uno de abril de mil novecientos treinta y nueve. Esta prescripción, por ministerio de la Ley, no requiere ser judicialmente declarada y, en consecuencia, surtirá efecto respecto a toda clase de delitos, cualesquiera que sean sus autores, su gravedad o sus consecuencias, con independencia de su calificación y penas presuntas, y sin tener en cuenta las reglas que los Códigos vigentes establecen sobre cómputo, interrupción y reanudación de los plazos de prescripción del delito...».

Sin duda eran épocas en que el régimen estaba claramente por encima de política y justicia. Fue el intento de un punto final por parte del propio régimen que permitía volver a todo aquel que quisiera, sometiéndose a partir de aquel momento a las exigencias del sistema impuesto por el bando vencedor de la guerra civil. Eran sin duda otras épocas. Hubo quien aceptó el statu-quo, como mi abuela, a pesar de jamás traicionar sus principios y hubo quien prefirió esperar a la muerte del dictador, como Tarradellas con quien Esther siguió manteniendo relación epistolar. Mi abuela falleció a finales de 1972 en Barcelona. De nada hubiera servido mantenerse en el exilio. Honro su vida, su muerte y su memoria.

No es hoy de recibo volver a oír la palabra “Farol” de boca de nuestros políticos. Es simple y llanamente repugnante que los representantes políticos jueguen con el devenir de las gentes que los eligen para gestionar su presente y su futuro, como si de una diversión se tratara. El ego, el partidismo, lo particular y lo subjetivo debe desaparecer en la tarea de gobernar si quiere ser un digno quehacer y no convertirse en la más inmunda y despreciable actividad humana. Gobernar exige altruismo, honradez, abnegación, objetividad, sinceridad y voluntad de servicio a la sociedad en su conjunto. Tratar la gobernanza de forma cicatera, parcial y sectaria es detestable e infame. Confundirla con un juego de naipes es indigno y aborrecible.

¿Será cierto el aforismo atribuido a George Santanya? “Un pueblo que olvida su historia es un pueblo sin futuro, ya que está condenado a repetirla.”

Me sigue sorprendiendo el empecinamiento de parte de mi sociedad con lo que ya está visto y oído del mal llamado “procés”. Tampoco entiendo cómo va a materializarse el “Brexit” sin levantar una frontera entre las dos Irlandas. Unos y otros me sitúan donde no estoy. Claro que hay quien sigue sosteniendo que la tierra es plana y que uno puede llegar a caerse de ella. ¡Miedo me da!

jueves, 5 de abril de 2018

Descanse en paz.

Ninguna flor sobrevivió a este último invierno. Tierra quemada por el frío y la algarada. Ramas marchitas de ocres arbustos apuntando al cielo, sarmientos sin muestra alguna de su reciente agonía, es todo lo que abarcaría la vista si hubiera horizonte. Sin palabras no habrá consuelo. Sin nuevas complicidades los tallos marchitos jamás brotarán de nuevo. 
Por si no queda lo bastante claro, ha finalizado una etapa. Se ha producido un trueque de personajes y nadie sabe por donde va a salir el sol el día de mañana. Algunos cambios si se han verificado. El gobierno ha cambiado de manos y el "procés" ha muerto. En lucha por evitar el trance, su descomunal e interminable agonía no ha hecho más que desunir, destruir y enfrentar unos con otros. Países, comunidades, grupos, amigos y familias han agriado su relación sofocados por los vientos de discordia, enredo y calumnia esparcidos por... un enorme sueño para unos, un monumental error para otros. Ningún objetivo ha sido alcanzado. Ni un solo triunfo ni beneficio ha sido conseguido para la gente de a pié. Bien al contrario, se ha destruido parte de lo que tanto había costado construir y consolidar. Queda por recorrer una larga y turbulenta estela para encontrar de nuevo aire limpio donde estabilizar el vuelo. 
Solo unos pocos incondicionales no reconocen en su íntimo pensamiento que ha llegado el final de una confusa aventura. La gran mayoría es consciente del gran vacío que se va a producir en el futuro inmediato. Como tras el paso del huracán sentiremos la opresión del silencio y nos faltará aire para respirar con sosiego. Tanto para los que piensan en una oportunidad perdida como los que opinan que se trata de un error de desenlace inevitable.
Con el tiempo, quedarán nostálgicos axiomáticos como los hay de otras épocas y otros episodios, pero la mayoría de nosotros deberemos seguir conviviendo, restañando desgarros, aliviando desencuentros e integrando en nuestra andadura conjunta unos acontecimientos cuyo significado se difuminará, manteniéndose un rastro desigual en nuestra memoria.
El fondo del problema se mantendrá, porque es consustancial a la esencia humana. Lo legítimo, lo legal y lo justo difieren en demasiadas ocasiones y en demasiadas mentes de forma simultánea. El estado de derecho castiga los actos que vulneran las leyes en vigor en un momento determinado. Entidades lícitas conforme a una moral pueden ser ilegales en un lugar y tiempo definido y todo lo contrario en otros. En función del pensamiento de unos y otros, aquello considerado por unos "justo" puede ser ilegal aunque se considere legítimo en determinadas circunstancias.
Nos damos unas reglas que conforman un marco normativo donde impera un cierto orden. Dentro del propio marco deben existir procedimientos para poder modificar el ordenamiento y por tanto permitir evolucionar el ámbito legal que ampara las acciones permitidas en un momento y lugar.
Quebrantar la ley no es perverso en sí mismo. Pero se debe ser consciente de que el sistema se defenderá castigando al transgresor. No valen payasadas, lacitos, ni paños calientes. El que atenta contra el orden establecido saltándose los cauces dentro de él dispuestos, debe ser castigado. No porque sea lo justo, sino por la simple supervivencia del propio sistema. 
La perversión es aprovechar el poder, el cargo y los recursos del sistema para atentar contra éste y generar inestabilidad y desgracia a quien se debería procurar felicidad mediante la administración de los bienes públicos. Usar la falacia y el engaño como tácticas al servicio de una estrategia de enfrentamiento y división no podía acabar bien.
El "procés" ha muerto. Descanse en Paz... hasta la próxima.


sábado, 25 de noviembre de 2017

SOMIATRUITES

En Catalunya somos por lo general, un poco “somiatruites” y a veces dejamos que nuestros sentimientos dobleguen la razón y caemos en la credulidad. Pero nuestro “seny” ha evitado habitualmente que nos volvamos papanatas de solemnidad por un tiempo demasiado prolongado. No obstante, hay ocasiones en que el pueblo Catalán se suelta el moño y libera la “rauxa”. Entonces cualquier cosa puede ocurrir. Si se nos empuja, de papanatas podemos pasar a obcecados y acabamos pareciendo fanáticos y sectarios.

Hablo de cuando durante unas cortas vacaciones trimestrales pasadas en casa de mi abuela paterna, un desfile militar, visto desde el balcón de la Diagonal, era un espectáculo fenomenal a los ojos de un chaval de corta edad. La Diagonal, desde Calvo Sotelo a los “encants” (hoy plaza de les glories -en obras permanentes-), acogía una ingente multitud. Eso de las multitudes no es nada nuevo para quien ha vivido los años suficientes. Al paso de unos coches negros (que aquí se llamaban “aïgues”), mucha, muchísima gente levantaba el brazo derecho. “Pourquoi ils lèvent la main comme les boches, mémé?” Las preguntas a mi abuela las contestaba habitualmente mi abuelo. “Aquets fà dos dies alçaven l’altre braç i tancaven el puny. La gent és arribista i s’ha fanatitzat.”, respondía mi abuelo. Mi abuelo estaba abatido y triste.


El “era” la gauche divine de sus tiempos. Amigo de Rusiñol y José Luis de Vilallonga, adicto a Unamuno, Valle-Inclán, Pio Baroja, Machado y Azorín, mi abuelo, anticlerical y defensor del modernismo y la república, vivía intensamente sus paradojas intelectuales pero se veía superado por aquella realidad. Un colosal gentío presente en toda la longitud de la entonces Avenida del General Franco había sido abducido por un hechizo incompresible. Eran Catalanes, era su gente, era inaceptable e injustificable; insoportable para mi abuelo.


Mi abuela materna, Esther Antich Sarriol, sentenciada a muerte por los vencedores en España y exiliada en Francia, le mandaba cartas de consuelo y esperanza. Luchó cuanto pudo, pero fue demasiado largo, demasiado duro y a mi abuelo se le escapó la vida mucho antes que al odiado dictador.


La realidad es la que es. Uno puede negarla, mentir sobre ella, tratar de ocultarla, enmascararla por los medios más imaginativos y finalmente la “gente” puede ser engañada durante un tiempo. Engañar quiere decir hacer aflorar sentimientos impostados que no responden a la realidad sino a la falsa imagen concebida a partir de la mentira y la propaganda.


Lo malo es que la realidad no se entera de todo eso y sigue siendo lo que es.

Lo peor de una realidad, sea territorial, social o política es que esté inserta en un entorno que no permita su adecuación al paso de los tiempos. Deben existir en cualquier entorno social, medios y caminos que permitan mudar, enmendar y transformar cualquier realidad.

Si las vías de cambio y enmienda existen, no son válidos atajos fuera del entorno que las habilita y permite. Lo contrario es desleal y deshonesto. Lo que era válido en la lucha de mi abuelo no lo es hoy en día, por mucho que la matraca propagandística quiera confundir los tiempos pasados con los presentes. La realidad no es la misma.


Creo que no es malo, incluso bueno ser un poco “somiatruites”. Soñar permite construir realidades virtuales por las que luchar y finalmente transformar legítimamente nuestro entorno. Lo malo es que acabemos siendo crédulos hasta el papanatismo y luego, ya cruzado el horizonte de la racionalidad, obcecados, nos arrojemos al irreflexivo fanatismo, siempre insensato.


martes, 21 de noviembre de 2017

Infinito o ilimitado.

Infinito no es lo mismo que ilimitado, aunque está por demostrar que esto afecte nuestra pequeña vida.
Infinitas deben ser las posibles maneras de ser de una persona pero cada una lo es de una sola.
Somos seres únicos cada uno de nosotros. Cada humano se limita a una manera de ser con sus condicionantes, su consciencia, su personalidad propia, única e irrepetible. Nos limitamos a lo que somos.
Algunos límites son inherentes a nuestra propia naturaleza y nuestro entorno físico, otros nos son impuestos por nuestro ámbito cultural y legal y otros más nos los auto-imponemos por educación y un conjunto de convicciones mas o menos íntimas, tal vez difusamente genéticas, tal vez adquiridas. Hablo de convicciones. No de modas, ni conveniencias ni aquello que social o políticamente se considera mas o menos correcto en un lugar y momento dado. A pesar de las vivencias que acumula la edad  y que nos fuerzan a matizar nuestro comportamiento, algunas de estas convicciones deben anidar muy profundamente en nuestro ser. Es raro que dichas modificaciones sean sustanciales salvo en caso de grave conflicto o enajenación (más frecuente de lo que es admitido).
Todos nosotros somos capaces de traicionar en alguna ocasión alguno de nuestros principios. Dante Alighieri destacó la traición como el más común de los pecados y William Shakespeare la elevó a género dramático. 
No obstante, no es habitualmente una traición frontal; es mas bien un rodeo, un quiebro casi a contra voluntad. Deben existir poderosas razones para ello e incluso así nos hace sufrir salir de nuestro entorno de referencia, de nuestra zona de confort, y buscamos enérgicamente volver a él de forma vital.


Nos sentimos vulnerables e indefensos ante personas que no participan de nuestra escala de valores ni comparten nuestros principios mas esenciales, nuestras referencias naturales. De ahí muchos de los conflictos de la humanidad.


El único límite para el conflicto es la simple concurrencia un mismo lugar y tiempo, de dos personas o más. Supongo que los seres humanos que han sobrevivido a la tendencia al enfrentamiento, son aquellos dotados de mayor espíritu gregario, capaces de aceptar cierto grado de diferencia en ideas e iniciativas con los pertenecientes al grupo que consideran propio.


A medida que la tecnología ha ido proporcionando medios de movilidad y comunicación, se han extendido los conflictos pero también han crecido los grupos que identifican grandes masas de gente con parámetros de referencia comunes.
Poco o nada han disminuido los conflictos desde el ámbito más íntimo de la persona (dentro de la propia familia) a su entorno vecinal y regional. En los escenarios de confrontaciones globales, sus nefastas consecuencias no han cesado de aumentar sobre cada vez mayor número de personas. Tanto entre los implicados directamente en la lucha como en lo que se ha venido a llamar víctimas colaterales.

No todas las disputas tienen origen realmente ideológico. Bien al contrario son las menos sino ninguna. La ideología y la religión son los disfraces preferidos por los mas oscuros y aborrecibles intereses de pequeños grupos que tienen, porque se la arrogan, el poder de movilización de aquellos que, debidamente manipulados, adiestrados y aleccionados, se batirán en nombre de la supuesta  infinita razón que les asiste.

No obstante, la humanidad, como el tiempo, no será infinita. Ni tan siquiera ilimitada. La propia vida formulará otras propuestas y unas especies sucumbirán como siempre ha sido, en beneficio de otras que tendrán su oportunidad de considerarse por un tiempo, eternas.
¡Ja!

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Escucho.


Escucho... Si no se entienden sus palabras, menos entenderemos sus silencios.
Si no entendemos a la persona, menos entendemos a la gente.
Esta sociedad está para un tratamiento psiquiátrico global. La sociología ha sido desbordada y no tenemos amparo en ningún ámbito de razón.
Dicen... Ahora dicen que no era real, ni tan siquiera virtual, que fue un quiero y no puedo, que no eran verdades sino post-verdades, o sea mentiras, embustes y fábulas.
Dicen... Ahora dicen que la preparación no estaba preparada. De lo que dicen solo entiendo el desprecio a la verdad, la altivez, la altanería, la soberbia, la arrogancia y el menosprecio al crédulo gentío que hoy debería reconocer y asumir su parte de responsabilidad moral por cándido, incauto e ingenuo.
Renunciar a razonar debe tener su precio. Algo debemos saldar en nosotros mismos por desistir del sublime don que nos es dado. Algo han puesto en el agua que bebemos en el aire que respiramos y nuestra mente ha enfermado.
Corren tiempos de empecinamiento y vergüenza ajena. El "mantenella y no enmendalla" por pura cerrazón, por simple chaladura que pretende esconder la humillación sufrida. Soplan vientos de locura queriendo inducir al suicidio colectivo. Hemos perdido la confianza, la serenidad, parte de nuestra alegría. Hemos dañado la amistad, la economía, la convivencia y el marco que con tanto esfuerzo logramos levantar.
Me voy por lo "segao" que el resto son zarzas y maleza, bosque y malas hierbas.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Presos Políticos Presos.

A mi entender, un político preso no es un preso político. Un político preso es un político imputado o sentenciado que han preso por saltarse la ley, repetida y voluntariamente. En otros tiempos, he visto presos por lo que pensaban. Era en otras épocas que no son las actuales. Yo sí lo he visto. Muchos de los que ahora se exaltan no lo han visto, y espero que nunca lo lleguen a ver.
Nuestro código penal es, hoy en día, homologable a cualquiera de los países europeos. Ahí radica la diferencia. Quien no lo ve, no lo quiere ver.
Hoy, creo que los que van a la cárcel nunca es por lo que piensan, sino por lo que hacen saltándose la ley. O sea, son delincuentes, investigados o sentenciados. Civiles, políticos, militares o monjes tibetanos; si van a la cárcel son muy probablemente delincuentes. Si la prisión decretada es provisional, durante la instrucción, es básicamente para evitar la reiteración delictiva, prevenir la huida o la destrucción de pruebas.
Por cierto, cabe destacar que hay mucho delincuente fuera de la cárcel, y no al revés. Pero no confundamos los términos; una cosa no invalida la otra. Me he visto durante demasiado tiempo siguiendo costosamente las normas y las leyes, mientras otros se saltaban leyes propias y ajenas, el Estatut y la Constitución. ¿Qué País nos queremos dar?
Me asusta el sentimiento supremacista venga de donde venga.
Nos hemos puesto a pintar con la brocha gorda y eso no es bueno...
Si queréis, mañana me río. Hoy no.

martes, 24 de octubre de 2017

Alucinando (sin hache)

Alucinando (sin hache)

No pretendo dar ni quitar razones para el desencuentro. El conflicto viene de largo y cada uno tendrá su juicio sobre sus causas y, en su caso, justificación. De todo este embrollo, lo más grave es sin duda la fractura que se ha generado en un mismo pueblo, quebrando convivencia, amistades y familias. El manifiesto empobrecimiento del país no hará más que profundizar la herida social que tardará años, si no generaciones en desaparecer.

Mi reflexión es sobre el procedimiento, la manera de hacer las cosas. No se ha evitado ninguna bajeza moral ni retórica demagógica con el fin de explotar la ingenuidad de una parte de la sociedad arropando una difusa identidad en un excesivo número de banderas.

Personalmente aborrezco los nacionalismos de cualquier tipo, grado y escala sin que ello inhiba mi sentimiento de pertenencia al grupo ni al lugar. Los nacionalismos, como las religiones, no precisan de razones para fundamentarse ni para establecer el peligroso sentimiento supremacista.


Me siento catalán. Nací en Catalunya y vivo en un pueblo de la provincia de Barcelona. Me siento barcelonés. Habito Catalunya que es una de las principales regiones autonómicas de España. Me siento español. Me siento europeo y, sobre todo ciudadano del mundo, que quisiera más justo, más nivelado, más equilibrado y sobre todo más feliz.

Para ser totalmente sincero, también me siento francés por linaje y educación, por haber vivido infancia y adolescència en el país de los Galos. También acabo sintiéndome un poco de cada uno de los países que visito, si estoy el suficiente tiempo para sentir la vida y amar. Por encima de todo, soy y me siento de mi casa. Un lugar donde se habla varios idiomas de forma habitual e indiscriminada. Se habla, se debate, se discute incluso. Pero sobre todo se argumenta, se negocia y se pacta sin renunciar, sin ganar ni perder, sin humillar.

Yo creía que es lo “normal” entre nosotros. No la norma, sino lo habitual en nuestro país, Catalunya. Heredamos el "seny" de nuestros mayores, nuestros ancestros, debería anidar en nuestros genes. Nuestras costumbres nos empujan a dialogar, argumentar, pactar. Hemos sido comerciantes, trabajadores convencidos, fajadores en la adversidad, flexibles buscando el trato y pacientes aceptando el arreglo. Ello no nos hace menos valientes ni nos desmerece en manera alguna, a mi entender. El carácter catalán nos permite callar sin otorgar y sin por ello renunciar, pensar sin vociferar y sin por ello claudicar, ser dúctil sin ser blando, sabemos dudar, enjuiciar y resolver sin imponer, sin humillar.

O por lo menos así era en su gran mayoría la gente que hoy me sorprende, conversa a una nueva tendencia casi una nueva religión, y se ha adherido a propiedades características de otras regiones, otros tiempos y otras latitudes.

Por ejemplo, el “mantenella y no enmendalla” en las antípodas de nuestra esencia tradicional, se ha convertido en fundamental para sustentar una posición enconada sin suficientes argumentos para convencer, sin datos objetivos para persuadir ni resultado alguno demostrando su bondad.

De otros tiempos, con un relente sin duda escalofriante, el uso de propaganda machacona hasta la saciedad con la exageración y el embuste mil veces repetido que debe convertirse en verdad dogmática.

También creía de otros tiempos el estigma, el escarnio y la deshonra del disconforme, el apabullante vocerío persecutorio de la masa exaltada cuyo número se interpreta como razón. Por unos y otros. Sin distinción de bando. El acoso es y debe ser delito y es una actitud altamente reprobable, y no solo en el aspecto sexual.

De otras tierras, otras latitudes, el uso masivo del ardid, el disimulo, el fingimiento y la farsa como estrategia aplaudida por una enardecida y entregada parroquia cuya justificación es la simple consecución del fin a costa de cualquier bajeza. 

La imposición del corto plazo, el sectarismo y la exaltación de los sentimientos irracionales en detrimento de la estrategia del largo plazo en favor del bien común de la gente, lo cual siempre ofrece  resultados lamentables.

No reconozco esta manera de ser en nuestras costumbres.  La falta de honradez, lealtad y diálogo no puede tener buen fin. La delirante alimentación del mito con el único motivo de adentrarse en la fantasía sin realidad alguna que la sustente, sin recursos, sin estructuras y sin capacidad ni reconocimiento, es evidente que ningún escenario objetivo puede ser alcanzado. Lo sufriremos todos.

La aventura dejará una multitud (la supuesta mayoría) huérfana de ilusión, carente de líderes y profundamente frustrada. No es un marco que invite a la reflexión. La inercia del proceso profusamente potenciado por un relato heroico y una feroz propaganda aumentará el tiempo de vuelta a la racionalidad. Las inevitables elecciones catalanas tendrán el efecto de una ola rompiendo contra un acantilado donde el desconcierto y los sentimientos heridos prevalecerán.

Jugar a la política, jugar con la gente con el fin por delante de la ética, la lealtad y la honestidad es ruin y abyecto. Antes, ahora y siempre.

La épica de la rebeldía y la ilegalidad no cabe en mandato democrático alguno. La desconexión con la realidad a lomos de una crédula muchedumbre engañada que confía en una mejora de su vida cotidiana, no es de recibo por parte de quien ha sido elegido para administrar y gobernar en beneficio de todos los electores.

Lo que más me preocupa y hasta me asusta, es el retorno de la "supremacía de raza". Se ha pasado del buenismo memo al desprecio sin argumento alguno a todo aquello que no está tocado por la luz y la verdad únicas, oficialmente validadas. El desdén y la burla estúpida ante hechos de calado e importancia con el simple fin de esquivar cualquier razonamiento se impone con una grotesca altivez que menosprecia una procedencia foránea o una disidencia explícita.

La burla final en busca de una falsa clandestinidad que precisa  complicidades imposibles, denotará hasta qué punto el ficticio mundo virtual e imaginario construido a base de embustes, engaños y falsedades ha calado en los propios protagonistas de una prolongada y costosa mascarada.

Nada de todo ello nos inmuniza ni nos exime del síndrome de repetición. Dado el alto nivel de propaganda y manipulada desinformación, nuestro pueblo puede verse castigado como Sísifo, el rey de Éfira a repetir la pesadilla una y otra vez.

No me reconozco. Alucino (sin hache). 24/10/2017

lunes, 25 de septiembre de 2017

Buscando un Buzón

" Vuela esta canción para ti, Lucia 
 la más bella historia de amor 
 que tuve y tendré,
 es una carta de amor 
 que se lleva el viento pintado en mi voz 
 a ninguna parte a ningún buzón. 
No hay nada más bello que lo que nunca he tenido 
nada más amado que lo que perdí ..."

Quizás la mas bella lírica cantada por el ilustre Serrat, del tema Lucía, incluido en su álbum "Mediterráneo".

Vienen malos tiempos y me dirijo a mis refugios predilectos. El silencio, la música, momentos de soledad y de reflexión. Aún en las obras más conocidas descubres algún nuevo matiz, una pincelada anteriormente inapreciada que hace aflorar un nuevo sentido a una nota, a una frase.

"No hay nada mas bello que lo que nunca he tenido". La irracionalidad del sentimiento le da un peso emocional extraordinario. La inconcreción del objeto del deseo hace de la afirmación una inquietante duda.

Solo los amores inconclusos son amores eternos.