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miércoles, 16 de junio de 2021

Energía (II)

En Setiembre de 2004 redacté un escrito que publiqué en 2011 sobre la energía eléctrica. Hoy, que el kilovatio ha alcanzado su récord histórico a nivel de precio, deseo poner de relieve los mismos conceptos que me indujeron a la redacción citada.  

http://rogersangenis.blogspot.com/2018/12/hoja-de-ruta-sobre-la-energia_16.html?m=1

Falta cultura, educación y conocimiento sobre la generación de energía y sobran tópicos, falacias e intereses mas o menos ocultos.

Ante todo, debemos reconocer la extraordinaria aportación a la humanidad de la revolución industrial. Liberar al ser humano del esfuerzo para realizar un trabajo sin usar su energía física rompió los límites de la energía disponible y por tanto del potencial trabajo de la humanidad. Todo ello a costa de la quema ingente de maderas, carbones y toda suerte de compuestos orgánicos.

Pasados dos siglos, una vez descubierta la otra cara de la moneda, la perjudicial liberación de gases de efecto invernadero y la emisión de partículas compuestas derivadas de la combustión, se enfocó el abandono de la Era del Carbón. Ante los errores de inicio en las instalaciones atómicas que produjeron algunos incidentes fatales, también se quiso abandonar la Era Nuclear. Todo ello sin orden ni concierto y obedeciendo oscuras voces con los más inconfesables intereses y con el uso indiscriminado de populismos, eslóganes y creando movimientos supuestamente populares y espontáneos. Demasiadas pancartas y banderas contra pocos estudios científicos y programas serios avalados por planes ejecutivos realizables y asumibles por la población y la economía.

El cortoplacismo y otras vergonzosas prácticas de políticos a todos los niveles y de los lobbies económicos, nos han llevado donde estamos, y las primeras quejas se están haciendo oír.

Los Países nórdicos generan una gran parte de su energía eléctrica en centrales nucleares, y el precio de generación de ésta es menos de la mitad del de España. Francia genera y vende a toda Europa electricidad producida en sus 58 centrales atómicas y su tecnología es la más avanzada del mundo (junto con EEUU).

Hasta que no llegue la tecnología de fusión (supuestamente a finales del presente siglo) la única forma de abastecer a la humanidad de suficiente energía eléctrica limpia y económicamente asumible es la central nuclear de fisión de tercera generación. Alguien lo tiene que decir y alguien deberá escucharlo.

viernes, 5 de febrero de 2021

Democràcia

 Democracia

Hay campos del pensamiento que uno poco o nunca se arriesga a remover. Hoy la esencia del sentido democrático está en entredicho, no solo en España. En toda Europa ha habido durante estos últimos años, muestras inequívocas de la debilidad del sentido democrático y pone en duda las desmesuradas muestras de la inquebrantable convicción de nuestros pueblos y, especialmente, de sus dirigentes.

Hemos convertido la fuerza de la mayoría en el súmmum y el ideal de la gobernanza. Lo mismo que las guerras se ganan a base de tener mayores fuerzas armadas que el enemigo, hoy en día, la mayoría impulsa a una fuerza política a los mandos de una comunidad. Cuanta más gente apoya una fuerza política, con mayor empuje (e impunidad) podrán imponer sus ideas al resto de la sociedad.

La democracia sigue siendo una resultante de la cantidad, no de la calidad. Los actuales ganadores dentro de un sistema, poco o nada van a cambiarlo. Por eso es tan infrecuente el cambio de leyes electorales, cuando son manifiestamente mejorables. Así, la democracia es un sistema que tampoco contiene en si misma las herramientas de una evolución positiva. Sino más bien al contrario, hay muestras más que sobradas de tendencias dictatoriales insertas en los gobiernos a todos los niveles. En Ayuntamientos, Regiones, Estados e instituciones supra nacionales tienden a mostrar su faceta más despótica cuando intentan imponer el modelo de la mayoría “democrática” a la sociedad entera a la que deberían servir.

Por desgracia el impulso democrático es en esencia el estímulo para formar parte de los que pueden imponer sus ideales a aquellos que piensan de forma distinta a uno mismo. Por ello la euforia mostrada por parte de aquellos que ganan unas elecciones. Todos creen que sus ideales son los buenos, y los de los otros no tanto o muy a menudo, simplemente malos.

Como en las batallas, la promesa de resultar vencedor es el mayor estímulo posible para los participantes al enfrentamiento. La ventaja indudable de la democracia es que los enfrentamientos se producen a base de votar y no disparar. ¡Es una virtud destacable!

A pesar de ello los resultados para la sociedad mantienen los defectos de siempre. Los vencedores imponen una retórica, una historia, unas verdades indiscutibles unos conceptos políticamente correctos o incorrectos, según el caso. Se olvida que toda su fuerza está basada en la cantidad y ello no debería suponer cualidades indiscutibles de su esencia ideológica. Pero por ello compiten, por ello rivalizan y se enfrentan; para ganar. Y el vencedor, manda. Como siempre.

La pantomima del sistema parlamentario se traduce en un juego mercantilista de favores cuando no de chantajes directos camuflados en supuestos intereses de unos administrados determinados. La peor característica de este sistema es su ineficacia y su coste. Los favores se pagan, y en última instancia el coste se carga a toda la sociedad en su conjunto o en parte de ella mediante prohibiciones, imposiciones, así como con impuestos generales o directos.

La democracia es cara por su esencia y su estructura. También por la incorporación de personas cuyo valor es su afinidad y lealtad política al líder, muy por encima de su valía profesional, sus conocimientos, su experiencia y habilidades en la gestión del entorno que debe administrar. Una vez más, la democracia no incorpora tendencias a la mejora del propio sistema.

El Club de Roma del año 1950, que fue la raíz de lo que hoy llamamos Europa, se fundó para controlar los mercados del carbón y del acero para evitar nuevas confrontaciones. Europa se ha querido vestir de federación de estados con un espectacular fracaso político de desconocidas consecuencias e imprevisible desenlace, tras el Brexit. Los estados están predispuestos a ceder parte de su poder económico (a la postre, juegan con el dinero de los ciudadanos). No es lo mismo si nos referimos a su poder político, que anida en el partido ganador de elecciones. A mi modo de ver es el fracaso cantado de la Europa unida en lo económico (hasta cierto punto) y desunida tanto en lo político como en lo social.

La ONU fue formada por 51 países antes del fin de la última guerra mundial con el fin de crear un nuevo ordenamiento internacional con prevalencia de los valores e intereses de Occidente. La asamblea general incorpora actualmente 193 estados miembros y se supone que el gobierno de la mayor organización internacional existente es su Secretaría General. No obstante, el Consejo de Seguridad de 15 miembros (formado por 5 miembros fijos con derecho a veto y 10 miembros no permanentes) es quien tiene poder decisorio e impone sus “resoluciones” al resto de los miembros de la asamblea. Es de destacar que la República Popular China es uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las grandes organizaciones mencionadas, adalides del mundo democrático (¡Sic!), son grandes mercados de intereses y favores. Su complejidad, enorme estructura, desmedida magnitud económica y opacos vínculos con líquidas entidades de descomunal poder mundial alejan sin duda los propósitos inicialmente planteados por ellas mismas.

 La democracia, no es más que un sistema de poder cuya base es la multitud (la mayoría), en contraposición con el gobierno de uno (monarquía / dictadura) y el gobierno de los destacados (aristocracia / tecnocracia). La famosa frase de Churchill, “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos”, es una de estas verdades impuestas por los vencedores, al final de la última gran guerra. Curiosamente, Churchill la popularizó antes de perder las siguientes elecciones a las que se presentó. Los más antiguos sistemas tribales ya incorporaban de forma básica procedimientos similares a la democracia. El más fuerte (en cualquier sentido que se le quiera dar) era aquel que obtenía el favor de la mayor parte de la tribu, e imponía su voluntad (su gobierno). Hoy en día, con la democracia representativa (la única posible), los procedimientos se han sofisticado, pero los resultados acaban siendo los mismos.

El historiador Plutarco, describió la democracia griega en épocas de Platón y Aristóteles, como una mezcla de democracia y aristocracia (mujeres, metecos y esclavos quedaban al margen del sistema participativo). Desde aquellos tiempos ha habido múltiples interpretaciones del sistema democrático.

En todos ellos, a pesar de las supuestas democracias participativas, los ciudadanos acaban siendo servidores y pagadores del sistema. Dado que el que gobierna lo hace gracias al sistema, no existe voluntad alguna de modificar el propio sistema en favor del ciudadano, no fuera a favorecer a la competencia. Los últimos intentos de democracia participativa han sido verdaderos fiascos (Independencias de Escocia, Quebec, Baviera y Catalunya entre otros, el Brexit, etc.). Los propios Suizos, expertos en el tema, reconocen que quien escoge la pregunta y como y cuando hacerla, puede condicionar perfectamente el resultado.

Nuestro sistema electoral no puede considerarse democrático sino partitocrático. Una restringida cúpula de cada partido, desconocida por el público, decide quien va a ir en las listas que se presentan a las elecciones. Muchos (la gran mayoría) de los nombres insertados en dichas listas son desconocidos por quien acaba votando dicha lista por el motivo que fuere. Dado que los mensajes electorales pueden ser (y de hecho son en su mayoría) promesas al aire y brindis al sol, que acabarán no produciendo realidad alguna, se vota básicamente a un partido cuya ideología parece la más próxima al votante o simplemente a su líder por cualquier afinidad. El rebaño es fácil de engañar. Luego, el número de diputados o senadores no será más que eso; un número. Una vez más, nuestra democracia está basada en la cantidad sin filtro alguno respecto a la cualidad del partido vencedor a quien se da un cheque en blanco durante cuatro años sin responsabilidad alguna si se incumplen promesas y programas. 

¿A qué juego jugamos? Este escrito no tiene otro objeto ni motivación que la de rebajar el nivel de culpabilidad que podemos sentir en el momento de analizar nuestro sentido democrático. El hecho de votar o decidir no hacerlo debería satisfacer suficientemente nuestros sentimientos. Si además votamos de forma racional y meditada, mejor que mejor.

Barcelona 5 de Febrero 2021

lunes, 6 de julio de 2020

Ennio Morricone - Sergio Leone

Colaboré con Sergio Leone en alguna de sus películas como fónico (grabación de sonido directo). Mi suerte fue figurar en una ficha de la Metro (Metro Goldwyn Mayer) como "Sound Engineer" gracias a una colaboración en el rodaje de "The Great White Hope" (La gran esperanza blanca) en 1970, en la que tuve que sustituir al jefe de equipo de grabación por accidente durante unos días.
Con ello entré a formar parte del equipo de rodaje en España de esta productora, que en su momento, descubrió el "spaghetti western" como una rentable fórmula para internacionalizar sus películas del Oeste americano. El genio de Sergio Leone hizo de la receta una auténtica lista de éxitos no exentas de originalidad, ingenio y agudeza. Como todos los grandes, supo rodearse de todo aquello que sumara inteligencia y calidad. La relación con Sergio Leone nunca era trivial. Su vitalidad y su genio desbordaban toda contención posible. Sus amigos eran a su vez, personas excepcionales.
Conocí a Ennio Morricone durante el rodaje de “Giu la testa coglione” ("Agáchate, Maldito", en España.), en 1971. Fue en la llanura de Guadix, durante una noche de rodaje, en que dos locomotoras debían chocar frontalmente en la escena climax de la obra, con James Coburn, Rod Steiger, Romolo Valli, Maria Monte y un maravilloso equipo de rodaje.
Sergio y Ennio eran grandes amigos, ambos de gran calidad humana sumaban una excepcional sensibilidad, humanidad y sentido del humor.
Tengo decenas de recuerdos y anécdotas mezclando vodka, limoncello y altas dosis de fino sentido y gran corazón. No era extraño acabar los rodajes con una comida, o cena, o lo que fuera que se alargaban durante horas en una desbordante muestra de relatos repletos de vivencias, inteligencia y humor. Tampoco era inusual escuchar los esbozos musicales que Ennio componía para una u otra secuencia del filme. Las discusiones eran acaloradas, vitales, sin reservas ni fingimientos. Ennio se iba a Roma, y tras unos días, volvía al rodaje con nuevas melodías, nuevos temas que solo un genio como él podía sintetizar de la obra que se estaba rodando. Según él, se debía poner en la película todo lo que no se veía ni se decía. Sin Ennio, el cine nunca habría sido completo, lo que ha sido y lo que es.
Yo no era nadie entre un nutrido grupo de grandes hombres. Pero algo aprendí de su sabiduría y tuve el honor de ser tratado como un igual en un entorno que me superaba en todos los sentidos.
Hoy lloro una vez más por alguien que nunca hubiera debido morir.

sábado, 4 de febrero de 2017

El matiz y el concepto

El matiz y el concepto


Escasean los matices. Los ahogamos en conceptos globales, lo cual mengua de forma relevante nuestra capacidad de análisis y juicio. Generalizamos muy a menudo por pereza, por hastío o por impotencia y conformismo. Hacemos caso a consignas y nos sometemos a corrientes con la simple motivación de mantenernos en un grupo que nos otorga la supuesta dignidad que ansiamos y tememos no merecer de forma individual. No es nuestra culpa. Nos han condicionado de tal manera que ha sido en la mayoría de casos cuestión de supervivencia. “Finesse et nuance” han sucumbido y cualquier cuadro pintado por nuestra sociedad será tan solo un garabato, un borrón pintarrajeado con la brocha gorda y chapucera de la consigna y el eslogan políticamente correcto o convenido por nuestro clan o el clan opuesto, cada vez más semejantes a simples bandas que perduran a base de simplificar su mensaje.
Estamos renunciando a nuestra capacidad individual de juicio en beneficio de la colectividad en la que pretendemos fusionarnos, mimetizarnos y, en ocasiones escondernos, en parte, con el vergonzoso y oculto pretexto de ahogar nuestra duda, disolver nuestro error y justificar cualquier decisión, diluir cualquier riesgo personal. Evitamos señalar. No por cortesía o civismo, sino por miedo a que nos corten el dedo o destaquemos como delatores de un interés que puede, a su vez, perjudicarnos, martirizarnos y hasta destruirnos. Nos hemos vuelto cobardes, deshonestos y pusilánimes. El buenismo y la memez imperantes son actitudes inducidas, reacciones de sumisión para dar lástima, parecer inofensivos y no ser objetivo de los ataques del colectivo circundante o del poder vigente o fáctico. Así veo desgraciadamente nuestra sociedad. No es nuestra culpa, es simple instinto de supervivencia.
¿Cuáles son nuestras referencias? ¿Cuáles son nuestras fuentes de información? Hay realidades que solo corresponden a un solo número, a un solo hecho. Pero jamás nos llegan en su escueta objetividad y valor. Nos filtran su validez, su importancia, su categoría, y nos imponen un determinado mérito o demérito y una presunta utilidad. Esto, cuando no nos ocultan simple y llanamente el suceso o se deforma de tal manera el contexto que distorsiona cualquier esencia de lo sucedido.
Ciertamente, un hecho, un valor, puede (y debe) ser analizado desde distintos puntos de vista. Pero se entra en otra dimensión del suceso y debe reconocerse como tal. Las opiniones pueden divergir en función de múltiples condicionantes, ideologías, ámbitos, culturas e intereses. No obstante, la esencia del hecho o del valor no debería ser suplantado jamás por la opinión que nos merece. Y esto es lo que hacen indefectiblemente los medios actuales de comunicación. Barajando distintos periódicos, tirando de hemeroteca y rebuscando documentos desclasificados, uno se da cuenta del evidente y monumental engaño que conforma el actual sistema de información pública y privada. El presente contexto y los acontecimientos de los últimos años certifican que las personas están desconectando de esta falsa realidad impuesta y su desafección hace fracasar hasta las más consolidadas y orquestadas predicciones. Con ello, el combate de los informadores con los creadores de opinión se ha convertido en la derrota de la ética y el triunfo de la influencia y el sectarismo. De tal manera que leer, escuchar o ver una misma noticia desvela de forma instantánea el medio que la divulga.
La pérdida de credibilidad de los medios, las instituciones y las propias administraciones está afectando profundamente las costumbres de las personas, que buscan por vías menos convencionales informarse de forma primaria. Codiciados por los poderes que han arruinado las fuentes habituales, las redes sociales y los mecanismos de comunicación multilateral, faltos del rigor que la profesionalidad debería proporcionar, suplen progresivamente los medios hasta ahora habituales. Del fuego a las brasas. Los “fakes”, “post-verdades” o sea, embustes, farsas, estafas y fraudes, invaden de forma masiva la red en la que pretendemos pescar certezas y que nos atrapa, convirtiendo el cazador en presa. Más que informar, nos quieren, no convencer, sino captar. ¡Y ya no son profesionales, somos nosotros mismos! Si no andamos con extremo cuidado y potenciamos la autocrítica, somos los peores voceros y serviles propagadores de los potentes manipuladores y creadores de opinión.
Como siempre, la evolución positiva de ésta y cualquier otra situación está en nosotros mismos. No como conjunto sino como individuos. Uno a uno y una a una. Sin ponerse de perfil ni endosar la responsabilidad a ningún colectivo que nos arrope. Debemos mirar a la cara a cada persona, despojarla en nuestra percepción de toda etiqueta, rechazar todo prejuicio y tener la valentía de recomenzar de cero con la información a nuestro alcance. Nuestra apreciación y valoración deben ser fundamentales. Cada persona es distinta a cualquier otra, y merece nuestra atención y respeto. Ello no debe impedir formarse un criterio propio en función de nuestras referencias, nuestras experiencias y nuestras reflexiones. En alguna ocasión nos engañarán, en otras nos equivocaremos y en toda circunstancia deberemos estar atentos y preparados para modificar o completar nuestra percepción y nuestro criterio. Según creo, es relevante esta valoración del individuo, ya que a través de otras personas conocemos los hechos. Pocos, poquísimos son los acontecimientos que presenciamos en primera persona. Una elevadísima proporción de lo que conforma nuestra realidad procede de personas, medios, instituciones y colectivos.
A mi entender, la base es la persona. Probablemente no sea frecuente que la primera fuente de información sea una persona directamente conocida. Pero la verificación de los hechos, la conformación de nuestra verdad, la configuración de lo ocurrido tanto conceptualmente como con sus matices, debe imperativamente contener elementos confirmados por algo o alguien de confianza. La certidumbre sobre el hecho debe relativizarse en función de su procedencia y su grado de comprobación. La gradación de la cualidad o acción debe ser fijada sin complejos ni tópicos. Toda violencia es execrable. Pero habrá violencia peor que otra y debemos tener la valentía de valorar, juzgar y en su caso, expresar nuestro criterio razonado.
A partir de ahí uno puede tomar partido o no. Opinar en un sentido u otro y actuar en consecuencia. Nada ni nadie salvo nosotros mismos puede decidir. Dejar que lo haga cualquier otro, sea persona, colectivo o convención es una manera de engañarse a sí mismo; es una práctica que, por habitual, no deja de ser deshonesta. Renunciar a esta capacidad individual agravia nuestra condición de seres humanos. Seguir a ojos cerrados la postura de cualquier colectivo adormece tanto nuestra conciencia como nuestro sentido crítico.

Lo escrito, claro está, es tan solo mi opinión. Una reflexión sobre mi aversión a la generalización, las modas, las convenciones y todas aquellas componendas que conforman los invariables tópicos tanto políticamente correctos como basados en simplezas onomatopéyicas. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Con el culo al aire.

Sigo muy asiduamente los avances de la física teórica en busca del entendimiento de las reglas que rigen nuestro universo, así como los vaivenes en la comprensión de campos y partículas subatómicas. En mi humilde opinión de neófito, el primer proceso “progresa adecuadamente” en el buen sentido en un campo ilimitado. El segundo experimenta una hiper-inflación de posibilidades en un campo infinito. Ambos están íntimamente relacionados y sujetos a la misma realidad. Cualquier avance es relevante, pero un descubrimiento brillante es la rareza que salpica una extensa y árida espera que conforma nuestro tiempo, nuestra vida.

Se me ocurre a menudo la pregunta retórica de qué pasaría si no se descubriera nada más. Sin duda, se detendría progresivamente el avance tecnológico resultante del progreso en el conocimiento científico. No sería nada catastrófico. El “gap” entre el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico es notable y consumir esta diferencia costaría décadas, sino siglos. Estoy pensando en máquinas cuánticas y aplicaciones de campos y bosones de Higgs… Un parón en los avances científicos generarían un cambio (a mi entender a peor) en el futuro de la humanidad. Preocupante sería la situación de sabios y pensadores, creadores de teorías y científicos dedicados a demostrar sus virtudes y defectos. Se quedarían con el culo al aire.
Entonces qué ocurre si un estado deja de avanzar en el campo legislativo y se queda sin gobierno. El País no deja de funcionar. Sus instituciones operativas procesan y resuelven de forma automatizada la misma información. Los ciudadanos no quedan exentos de ninguna de sus obligaciones, no están menos vigilados, no se les perdona una sola distracción. El País funciona perfectamente con el piloto automático y sigue sirviendo eficazmente a los mismos dueños, a los mismos intereses. Demostrado quedó con la experiencia Belga que tras más de 500 días sin gobierno nada había cambiado ni a mejor ni a peor. Preocupante es la situación de políticos e instituciones políticas cuya irrelevancia queda patente en el presente periodo. Un par de leyes al año (presupuesto y techo de gasto en esta ocasión) no justifican a mi entender, mantener a esta jauría de chupones, ineptos, embaucadores y parásitos envueltos en una nube de chorizos, siervos, voceros y meretrices cuyo único objetivo es la prevalencia de sus prerrogativas y el mantenimiento de sus sillones. Están, a mi entender, con el culo al aire.

domingo, 11 de enero de 2015

Yo no soy Charlie Hebdo.

Yo no soy Charlie Hebdo.
Aborrezco como el que más la barbarie, detesto cualquier violencia y declaro execrable la agresión ni como acto de reivindicación, ni en cualquier otra circunstancia. No obstante, tras haberlo pensado, no me siento Charlie Hebdo.
¿Tiene límites la libertad de expresión? Éticamente seguramente no. Pero legalmente, en todos los Países, tanto de Europa como de otros continentes, definitivamente hay leyes que penalizan según qué temas y favorecen según qué otros. Así, en Francia está prohibido expresar según qué ideas o afirmar o negar según qué hechos bajo pena de fuerte sanción e incluso cárcel incondicional. Solo hay que hurgar un poco en la legislación vigente de cada Estado de la Unión para encontrar en cada País filias y fobias reguladas explícitamente con durísimos castigos. La administración te puede arruinar y encarcelar si infringes sus reglas.
Lo antedicho no pretende justificar acto violento alguno, sino todo lo contrario. Si queremos libertad, evitemos legislar en contra de la expresión, vocablo o declaración de cualquier tipo. Eduquemos a nuestra gente en el ámbito de la libertad, la tolerancia y el respeto, pero evitemos los tópicos impuestos, las expresiones prohibidas, los enunciados vedados por considerarse políticamente incorrectos. A cambio formemos a nuestra gente para evitar la ofensa, la mofa y la sátira que otro pueda considerar insulto. Aprendamos a autorregularnos. Esta sería la mayor libertad.
¿Cómo pretendemos que individuos fanatizados al servicio de estructuras absolutistas entiendan la libertad cuando nosotros mismos la interpretamos de forma sesgada, interesada y al servicio de los lobbies que mayor influencia ejercen en nuestras instancias legislativas?
¿Qué reacción buscamos al provocar al perro rabioso cuya única obsesión es morder? ¿Qué se apacigüe, que se domestique que se convierta nuevamente en el humano que otrora fue? Pues me parece poco inteligente. Debemos aceptar que hay otras culturas que la nuestra, que defienden valores distintos a los nuestros y que nos pueden resultar aborrecibles y contrarios a los derechos básicos de la humanidad y su evolución.
Estoy por combatirlos. Ante todo en nuestra casa, nuestros Países, nuestro Occidente y de forma inteligente. Se deben promulgar nuevas leyes. El que vaya a entrenarse para combatir que no pueda volver. El que se muestre agresivamente intolerante, que se pueda echar. Y adecentemos nuestro hogar, limpiemos nuestra legislación adelgazándola, haciéndola compresible y cumplible. Mostremos hacia dentro y hacia fuera nuestra determinación con inteligencia. Evitemos toda voluntad de ofensa pero abandonemos la mojigatería y el buenísmo cuyos resultados solo nos han debilitado, fortaleciendo por el contrario los núcleos de fanatismo, intolerancia e intransigencia sobre valores que van en la línea evolutiva de nuestro Occidente.
Espero no zaherir a nadie con esta exposición. Es solo exponer porqué yo no me
siento Charlie Hebdo.

2015 01 11 Roger Sangenis.

lunes, 29 de octubre de 2012

Estado

Estado.

No es que quiera calentarme la cabeza sin objeto. Deseo estructurar razonamientos entorno a una problemática que, si bien no es postiza ni reciente, se está imponiendo con cierto atropello por parte de políticos y periodistas. Dado que desconfío de ambas sublimes castas, se me antoja urgente documentarme sólidamente antes de que me coman más el tarro.


A sabiendas de que las cosas evolucionan, la historia es condenadamente reacia a cambiar su curso salvo intervención masiva de la estupidez humana, cuyo efecto habitual más destacable es el derramamiento de sangre. Cabe recordar el reciente incremento de la tasa de suicidios en algunos países de Europa. No solo en las guerras, declaradas o no, muere gente de forma violenta, pero si masivamente y de modo organizado.


A lo que voy (por ahora) es al concepto de Estado. ¿Qué es un Estado? ¿Cómo se constituye? Me he puesto a releer algunos autores casi olvidados y a buscar documentos que no conociera (y asusta la cantidad y la facilidad de dar con ellos), buceando a no demasiada profundidad en estanterías físicas y el océano virtual de internet.


Hay conceptos coincidentes y otros complementarios e incluso algunos divergentes o contrapuestos en las distintas definiciones de los distintos autores. Me intereso más por la praxis del Estado moderno que por las teorías históricas que ya formulaban Egipcios, Persas y Griegos, pero no quiero olvidar que fue Maquiavelo (en su obra “El Príncipe”) quien introdujo en un idioma moderno la palabra “Stato” (Estado en italiano), por primera vez. El autor que introduce en un idioma moderno una nueva palabra dentro de una obra relevante, y ésta permanece, formula un nuevo concepto en su ámbito cultural. Sigmund Freud incluyó las palabras “Tótem y Tabú”, jamás utilizadas anteriormente en occidente y cuyos significados eran compendios conceptuales difícilmente expresables en los idiomas modernos.


Me remito pues a la primera formulación de la palabra moderna “Estado” cuyo sentido era el de una organización basada en población, territorio y dotada de estabilidad mantenida en un statu quo mediante el uso de la fuerza. Por tanto el sentido inicial de la palabra comporta la imposición endógena dirigida a sus propios súbditos, atribuyéndose el poder establecido, la exclusividad en el uso de la fuerza. En el siglo XIX Franz Oppenheimer define el Estado como “la institución social impuesta por el grupo victorioso al derrotado, con el propósito de regular su dominio y de agruparse contra la rebelión interna y los ataques del exterior”. Aún más terrible me parece la definición de Karl Marx “El Estado no es el reino de la razón, sino de la fuerza; no es el reino del bien común, sino del interés parcial; no tiene como fin el bienestar de todos, sino de los que detentan el poder…”


El más alentador de los enunciados define el Estado como una organización de carácter social y territorial cuya principal finalidad es el bien público en contraposición con el particular e individual. Dicha organización ejerce su poder de mando mediante la imposición de órdenes. La jerarquía de las órdenes, según dice Dabin, "está determinada por la jerarquía de los fines". Esto no quiere decir que dentro de la estructura constitucional de diversos Estados, el poder no tenga diferentes manifestaciones y que no existan diferentes estructuras de autonomía dentro del Estado, como sucede en el Estado Federal. Pero aun en estos casos en que existen esferas de autonomía, como son los Estados particulares, en los llamados Estados miembros de las Federaciones o Confederaciones, siempre existe un órgano, que es el que posee el poder supremo, por encima de esos poderes particulares. (Poder de categoría superior). Existe siempre una jerarquía y en lo alto de esta jerarquía, la cúspide del poder, se encuentra la soberanía.


Si me pongo a pensar donde reside la soberanía de las muchas órdenes de las que derivan las obligaciones a las que los ciudadanos estamos sujetos, obligados – forzados sería la palabra - de forma directa, indirecta o subordinada, me entran escalofríos y se me agria el aliento. Partes sustanciales de soberanía residen en instituciones supra nacionales y supra estatales cuya finalidad puede apartarse sensiblemente de la anterior definición de Estado.


De estas y muchas otras definiciones, se infiere que el Estado está basado en la fuerza para defender su estabilidad tanto hacia su propio interior como frente al exterior de su territorio. Por tanto detenta la exclusividad en el uso de la fuerza en su territorio.


Según la ONU, hay 243 entidades territoriales con características de País o Nación, aunque sólo 194 de ellas son reconocidas como Estado por la mayoría de la comunidad internacional, siendo miembros de la ONU 193 de ellos (Ciudad del Vaticano es observador no miembro).


Hay en el mundo 49 entidades nacionales no reconocidas pero si consideradas por la comunidad internacional. Diez de estas entidades son definidas como Estados según el derecho internacional consuetudinario, tras el precedente establecido en la Convención de Montevideo (1.933) que, en su primer artículo declara el estado como persona de Derecho Internacional que debe reunir los siguientes requisitos: I. Población permanente.     -II. Territorio determinado.  - III. Gobierno.  - IV. Capacidad de establecer relaciones permanentes con los demás Estados.
El artículo 3 de dicha Convención afirma explícitamente que "La existencia política del Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados." Este principio es conocido como la teoría declarativa de estado. No obstante, según la teoría constitutiva de estado, un estado existe sólo cuando tiene el reconocimiento suficiente como tal por parte de otros estados. En la práctica, un Estado solo toma personalidad jurídica cuando es reconocido como tal por la gran mayoría de los demás Estados que forman la comunidad internacional de Estados independientes y no es objeto de veto por parte de ninguno de los calificados para ello.


Las diez entidades definidas como Estados sin el debido reconocimiento internacional son las siguientes:


- Abjasia, región de Georgia autoproclamada independiente, reconocida internacionalmente sólo por Nauru, Nicaragua, Rusia, Tuvalu, Vanuatu y Venezuela, además de por los estados no reconocidos de Osetia del Sur, Transnistria y Nagorno Karabaj.
- Nagorno Karabaj, independiente dentro de Azerbaiyán, reconocida internacionalmente solo por los estados no reconocidos de Abjasia, Osetia del Sur y Transnistria.
- La República Turca del Norte de Chipre, sólo reconocida diplomáticamente por Turquía.
- Kosovo, provincia autónoma en territorio serbio que ha declarado unilateralmente su independencia, diplomáticamente reconocida por 91 estados miembros de Naciones Unidas. Serbia, entre otros, niega su independencia, que no ha sido reconocida por la ONU, a pesar de haber sido de facto un protectorado de esta organización.
- Osetia del Sur, región de Georgia autoproclamada unilateralmente independiente, reconocida internacionalmente sólo por Nauru, Nicaragua, Rusia, Tuvalu y Venezuela, además de por los estados no reconocidos de Abjasia, Transnistria y Nagorno Karabaj.
- La Autoridad Nacional Palestina, una región árabe autónoma en la región de Palestina, miembro de la Liga Árabe y la Organización de la Conferencia Islámica, reconocida por más de 100 países miembros de la ONU y observador permanente en la misma, con soberanía parcial sobre sus territorios, el 31 de octubre de 2011 fue aceptada como miembro de pleno derecho en la UNESCO, siendo respaldada por 107 países frente a 14 votos en contra y 52 abstenciones.
- La República Árabe Saharaui Democrática en el Sahara Occidental, miembro de la Unión Africana y de la Alianza Estratégica Afroasiática conformada en la Conferencia de Bandung de 2005, reconocida por 81 miembros de la ONU, pero nunca admitida por ésta, con la mayor parte de su territorio bajo administración de facto de Marruecos.
- Somalilandia, independiente dentro de Somalia, pero sin reconocimiento internacional alguno.
-Taiwán (República de China), que por su Constitución se auto considera el gobierno legítimo de toda China, aunque formalmente ya no aspira a controlar la China continental; a finales de 1971 fue sustituido como miembro de la ONU y en el reconocimiento mayoritario por la República Popular China, pero actualmente es reconocido por 22 miembros de la ONU y por la Santa Sede, y tiene relaciones internacionales de facto con muchos otros países.
- Transnistria, región de Moldavia autoproclamada independiente, sólo reconocida por los países no reconocidos, Abjasia, Osetia del Sur y Nagorno Karabaj.
Los otros 39 territorios considerados tienen población nativa y son dependientes de Estados reconocidos, entre los cuales se cuentan territorios externos, estados libres asociados, colectividades de ultramar e incluso comunidades “sui generis” como Nueva Caledonia.
No son territorios considerados aquellos que no tienen población nativa, como Antártida, Atolón Midway, Islas Sandwich o Georgias, etc. Tampoco son considerados aquellos Países, territorios ni entidades que forman parte de Estados miembros de la ONU (Escocia, Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte – que pertenecen a Gran Bretaña- así como Quebec, Flandes, Martinica, Reunión, Guadalupe, entre muchos otros).


De todo ello deduzco que el tránsito de territorio nacional a estado, salvo proceso bélico, es una transformación cuyo procedimiento dura decenas de años si no siglos, venciendo toda clase de inercias e intereses visibles y ocultos.


Las diez entidades definidas como Estados sin el debido reconocimiento internacional han vertido sangre humana propia y ajena durante años para ser considerados como tales. Todos ellos.


No he encontrado en la historia de la humanidad el antecedente de ningún pueblo y territorio cuya riqueza fuera superior a la media del estado al cual pertenecía, que lograse su independencia sin provocar casus belli y el consiguiente derramamiento de sangre. Si existiera tal precedente creo que sería útil e importante conocerlo. En todo caso, para mí, humildemente, la presente recopilación de datos es sustancial y relevante.


Si la máxima expresión de un Estado es la fuerza, explícitamente para la preservación de su principal finalidad, el bien común y su integridad territorial, los medios lícitos usados por el Estado para mantener su estabilidad interna y defensa externa son los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y su ejército.


Ningún Estado carece de cuerpos y fuerzas de policía para mantener el orden interno y la estabilidad de su esencia. Existen 25 de las 204 entidades definidas como Estado en el mundo, carentes de organizaciones suficientes para ser consideradas fuerzas armadas propias (cuyo principal fin es la defensa del estado frente a amenazas externas).


La gran mayoría de los países sin fuerzas armadas son islas (Barbados, Dominica, Granada, Haití, Islandia, Kiribati, islas Marshall, isla Mauricio, Micronesia, Nauru, Palaos, islas Salomón, Samoa, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Tuvalu y Vanuatu) o micro estados (Andorra, Liechtenstein, Mónaco, San Marino y Ciudad del Vaticano). Todos ellos están bajo la protección de otros Estados dotados de fuerzas armadas, mediante tratados internacionalmente reconocidos.


Por proximidad, me parece relevante el caso de Andorra que no tiene fuerzas armadas propias siendo su defensa responsabilidad de España y Francia mediante sendos tratados, de índole muy similar y cuya última actualización, en ambos casos, está fechada en junio de 1.993. Dichos tratados garantizan la intervención de ambos estados ante una amenaza exterior, emergencias y/o desastres naturales. Andorra es un país insólito ya que la jefatura de su estado (donde reside supuestamente la soberanía real), es compartida por el Presidente del estado vecino Francia y del Obispo de La Seu d’Urgell, municipio y obispado colindante del vecino estado de España.


Después de lecturas y reflexiones ¿Para qué sirve un Estado? Esta es la pregunta básica, y la respuesta no es alentadora. Un estado sirve ante todo para el sostenimiento de su permanencia, su organización e integridad territorial y el cumplimiento de sus órdenes por parte de su población. En una democracia la soberanía, supuestamente, dimana del pueblo, quien, mediante elecciones, elige a sus representantes para que gobierne el Estado.


La casta dominante ha ideado durante siglos miles de disfraces para mantener su estatus. Su organización es diversa. Tribus, dinastías, familias, linajes, partidos, todo vale para conservar el poder. La democracia no es más que una máscara más, con una justificación intelectualmente más sofisticada pero sin un ápice de renuncia por parte de las castas dominantes. 


Llego a la conclusión que el Estado, en nuestro caso, es además un ardid de aquellos que tienen el poder de poner y quitar nombres de las listas cerradas de los partidos que se presentan a las elecciones.  Luego, los elegidos por el pueblo, sabedores de que su deuda es con quien le ha puesto en la lista, se someterá a las órdenes que de éste provengan. En todo caso el pueblo habrá perdido toda su soberanía y el engaño habrá surtido plenamente su efecto.
“Un súbdito debe obediencia a su rey por haber nacido o haber sido sometido por el reino (y por la gracia de Dios).” 

En democracia el efecto es el mismo salvo que de forma más sutil, el ciudadano ni tan siquiera sabe quien ostenta la soberanía real de donde proceden las órdenes a las cuales está sometido. Puede ser el consejo del banco mundial, del fondo monetario internacional, del banco emisor, el consejo europeo, el parlamento, una y mil agencias supra estatales o cualquier otra organización de carácter económico o político-económico. 

Los consejeros, comisarios o gerifaltes de dichas instituciones, que ejercen la soberanía real en todo el mundo nunca han sido elegidos por un inculto pueblo ni tan siquiera, en la mayoría de los casos, por sus representantes directos. Los méritos para pertenecer a esta super-casta es un complejo entramado de intereses compartidos por los que ostentan realmente el poder y la soberanía en el mundo. “¿Los mercados?” No tengo duda que detrás de esta pantalla se ocultan personas de carne y hueso, familias que detentan una inconfesable masa de riqueza a nivel mundial.


Antiguamente un rey o un dictador, en quien residía la soberanía del estado, podía de vez en cuando perder su cabeza bajo un hacha o una guillotina. Hoy el poder se ha elevado dos escalones, designa quienes ejercen la soberanía (sus hombres de paja),  quienes a su vez, emiten órdenes a los gobernantes de los estados. El poder se ha escondido tras una trama densa y opaca, cuyo altísimo coste de mantenimiento es costeado por … el pueblo “soberano” ¡ja!


Actualmente la casta imperante de un estado está formada por gobierno y oposición, grupos variables heterogéneos que alternan sus funciones pero cuyas familias son garantes de la fiabilidad requerida para la permanencia del conjunto. El grupo temporalmente en el gobierno del estado por una parte se ocupa de mantener el statu quo para que la alternancia del mando se mantenga dentro de las familias de su propia clase política. Por otra, está sometido a las órdenes procedentes de los entes superiores (en nuestro caso, Europa, el FMI, el banco mundial, la comunidad internacional, los “mercados”, la ONU, etc. etc.). Dichas órdenes son implantadas en el ordenamiento jurídico del estado, matizadas por la ideología del grupo mayoritario en el gobierno del momento.


El estado, con el fin de blindar su permanencia, además de los cuerpos y fuerzas de seguridad, instituye y sostiene organizaciones y poderes de muy distinto pelaje. El gobierno y la propia administración del estado son las principales. Formados por entidades complejas y distribuidas en múltiples capas, emiten y transmiten órdenes, pero también ejercen la fuerza para obligar a su cumplimiento (congreso de diputados, senado, ministerios, fuerzas y cuerpos de seguridad, fuerzas de defensa, servicios más o menos secretos, embajadas, delegaciones, comunidades, diputaciones, consejos comarcales, consejos comunales, ayuntamientos, empresas públicas y semi-públicas, cámaras de comercio, y otras falsas y serviles congregaciones de la sociedad civil). Hoy las grandes empresas, pesebres preferidos del flujo de puertas giratorias, han sido dotadas de un apabullante armazón normativo y son tan temibles como la propia administración fiscal del estado.


Los sindicatos, títeres actuando de rémoras, aportan la coartada base del estado social. El poder judicial, con sus órganos de poder, jueces y magistrados nombrados directa o indirectamente por el poder político y con una prepotente y ensalzada supuesta independencia, confiere al estado su fundamento de ”estado de derecho”. La manifiesta connivencia con banqueros, financieros, periodistas y voceros de toda calaña, completa la estructura de una madeja inextricable de intereses ocultos y lealtades encubiertas que forman de facto el sistema de poder dentro de un Estado.


Una característica común a los organismos de un estado es el poder de endeudamiento, lo cual constituye uno de los mayores fraudes del sistema. El ciudadano paga impuestos directos e indirectos, bajo un nombre u otro, suponiendo inocentemente que su valor les será devuelto en forma de prestaciones comunes, inversiones y servicios. La presión fiscal ejercida por un gobierno es un factor relevante en la valoración del partido que representa a fin de obtener votos por su eficiencia. Pues resulta que el valor de las  prestaciones en servicios de los organismos a una u otra comunidad poco o nada tienen que ver con los impuestos que pagan. Al menos de forma directa e inmediata. Cualquier alcalde, presidente de comunidad autónoma o el propio gobierno puede endeudar a su población, obteniendo recursos del “mercado” (generando deuda) y gastar dichos recursos favoreciendo los intereses mayormente inconfesables de partidos políticos y grupos de presión (básicamente económicos, pero también sociales). Los gobernantes hacen pagar impuestos pero también endeudan a futuras generaciones que deberán pagar al “mercado” las prestaciones, inversiones y “favores” que reparten a su antojo en el presente. Una vez más, todo vale para mantener el poder aunque sea en el corto plazo.


El pueblo, en su calidad de individuo llamado ciudadano, se pierde en sus primeros pasos por el laberinto elaborado por el sistema a fin de que jamás encuentre el camino de la razón ni la justicia real. El ciudadano, según los gobernantes, no precisa entender el estado. Se le pide, se le exige el simple cumplimiento de las normas y obligaciones emitidas por el estado y sus organizaciones. El propio estado legisla para establecer una asimetría de derechos que obliga a su organización jurídica a fallar a su favor sin recurso a la razón ni al sentido común.


A mi entender existen seis poderes dentro del estado. Los tres poderes reconocidos son el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial con su entramado laberíntico de agencias, organizaciones, instituciones, fundaciones, organismos y empresas. Los medios de comunicación masivos regentados por grupos adscritos servilmente al poder establecido, y con la función de divulgadores, creadores de opinión, manipuladores y voceros, son reconocidos como el cuarto poder.  


Se cita a menudo el poder económico – el quinto – sin reconocerle su función vertebradora de toda la sociedad mundial. Los intereses defendidos por las entidades internacionales (mal llamados mercados) imponen sus órdenes desde estados y sus gobiernos al simple individuo, presa fácil propiciada por la legislación y las normativas al uso emitidas por toda administración. Así, es obligatorio tener una cuenta bancaria para pagar alquiler, hipoteca, impuestos, servicios básicos, etc. El pago en efectivo está estrictamente limitado con la excusa del control fiscal. ¡Cuán fácil sería eliminar radicalmente el papel moneda y substituirlo por una cámara oficial de compensación electrónica en el ámbito de cada divisa! El ciudadano acaba pagando comisiones, e invirtiendo sus ahorros en estafas promovidas por instituciones financieras, secundadas y cubiertas por la envolvente legal necesaria para su inmunidad. Por encima del bien y del mal, arropando todo el entramado político y social, este quinto poder debería ser llamado el primero sin discusión alguna.


A mi entender, existe un sexto poder, edulcorado, amañado, domesticado, sometido y avasallado que es el pueblo, al que aduladoramente, llaman soberano. Es un poder telúrico temible en sus manifestaciones explosivas que son reconducidas mediante el uso de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Solo de vez en cuando, en función de la debilidad del gobierno, del agotamiento social y la desesperanza, fragua un movimiento caótico que pone en jaque la esencia misma del estado con  procesos cruentos y de dudoso éxito ya que solo producen un cambio de familias en las castas dominantes. El sofisticado sistema democrático ha diseñado vías de escape para la presión social, a fin de evitar en lo posible su estallido. Los derechos regulados y limitados de expresión, reunión, manifestación, las consultas y referéndums no son más que válvulas controladas de escape. No deben confundirse con los procesos electorales, que no son más que la coartada necesaria para la supervivencia del sistema dentro del estado democrático. En algunos países de nuestro propio entorno, votar en unas elecciones, ya no es un derecho sino un deber para el ciudadano que para eso es soberano, como está mandado (sic). ¡Es horripilante que un derecho se torne deber bajo amenaza de sanción pecuniaria!


La esencia del estado es, en definitiva la de la vida misma. Desde la simple célula a la más compleja estructura formada por la vida; su principal finalidad es su continuidad, su perpetuación. No es intrínsecamente bueno ni malo, forma parte del macro sistema mundial de organizaciones socio-territoriales.


Lo que se muestra execrable, es la utilización en beneficio propio de la estructura de estado por parte de grupos minúsculos de personas poseedoras de las más inmensas fortunas del planeta y la connivencia voluntaria o forzada de las castas dominantes de organizaciones y poderes, en detrimento del bien común y la felicidad humana.


Por ello condeno a esta panda de atroces chorizos, ruines, ambiciosos, avaros, usureros y crueles asesinos, a vivir eternamente con mi desprecio y mi repulsa.

Releído hasta aquí, abandono este documento, ya que una vez más, mis pesquisas y mi ansia de saber no ha colmado ningún hueco intelectual, ni aportado ninguna satisfacción.


Millones de personas honradas forman decenas de miles de gobiernos embebidos en centenares de estados deshonestos. En algunos de sus eslabones se va perdiendo la virtud y se incorporan vicios y defectos que acaban en corrupción e inmoralidad gangrenando el sistema, permitiendo la degeneración de sus fines y, a la postre, que imperen los intereses de diminutos grupos de seres inmensamente ricos en detrimento del planeta y de la felicidad de la especie humana.











viernes, 25 de marzo de 2011

De Luca a Lucas

Cavilando sobre la soberbia y prepotencia humanas, debemos aclarar que lo que llamamos graves daños al planeta no son más que alteraciones del entorno que pueden afectar a la supervivencia de especies enteras, incluida la del homo supuestamente sapiens. Al planeta en sí no le supone el menor perjuicio la aparición o desaparición de sus habitantes ni cualquiera de sus posibles actos y comportamientos. Se cuentan ya siete grandes extinciones conocidas y, con toda probabilidad, nada podrá evitar que haya otras muchas. De múltiples factores, pero también de nuestro comportamiento depende el tiempo que tarde en llegar nuestra propia desaparición. Ningún enemigo puede ser menospreciado, de un enorme cataclismo universal a un minúsculo microorganismo. Cualquier alteración global en nuestro ámbito puede producir cambios  a los que la especie humana no pueda adaptarse. Muy probablemente ello no significará el final del curioso proceso que llamamos vida en la tierra, y que se estima inició el excelso Luca.

LUCA nació hace unos 4.000 millones de años. Cuando lo posible se viste de oportunidad, todas las probabilidades son ensayadas y ocurre lo inevitable. Con un número suficiente de oportunidades, lo posible se torna realidad. Se juntaron unas 500 o 600 proteínas y se produjo lo que llamamos vida. El ente unicelular llamado Luca (Last Universal Common Ancestor), es supuestamente responsable de toda la diversificación que hoy existe en nuestro planeta, cuyos últimos 4000 millones de años han sido moviditos.

2000 millones de años tras la aparición de Luca, la cúspide de la pirámide vital estaba ocupada por laboriosas bacterias habitando un mundo exento de oxígeno tanto en medio acuático como terrestre. El planeta tierra era anóxico.

Algunos de estos microbios, las cianobacterias, empezaron a desprender oxígeno mediante un innovador proceso de transformación energética que llamamos fotosíntesis. El oxígeno era puro veneno para la gran mayoría de los seres vivos existentes en aquel momento. Los océanos eran aguas anóxicas (exentas de oxígeno) y las perversas cianobacterias se cargaron una parte nada desdeñable de su competencia. Durante los últimos 2.000 millones de años nuestra atmósfera se ha ido oxigenando. También se oxigenaron nuestros océanos ayudados por sucesivos episodios convulsos y cataclismos, subsistiendo en sus más profundas aguas, muy bajas concentraciones de oxígeno.

El oxigeno liberado por estos microorganismos precursores de nuestras algas y plantas, mató la mayoría de la vida, fue la primera gran extinción conocida. Solo sobrevivieron aquellos que se adaptaron a aquella nueva mezcla de gases cuya composición proporcional no ha dejado de cambiar. Entre ellos, las arqueobacterias de nuestros días que permanecen en eterna evolución durante los últimos tres o cuatro mil millones de años.

Hace unos 530 millones de años, se supone que por un cataclismo a nivel planetario, osciló brutalmente el nivel de los océanos, aparecieron mareas de aguas anóxicas y la gran mayoría de los seres pluricelulares, entre ellos trilobites, braquiópodos inarticulados, gusanos poliquetos y moluscos monoplacóforos, desaparecieron: se extinguió ¡el 90% de esas primeras especies animales! Fue la segunda extinción masiva conocida. No obstante ejemplares vivos del género neopilina aún se encuentran en fosas oceánicas a más de 5.000 metros de profundidad. La vida en cualquiera de sus múltiples formas es fácil de dañar, pero, por lo visto, muy difícil de exterminar en su totalidad.

Solo 90 millones de años después, hace 440 millones de años, el planeta se congeló casi totalmente. No subsisten evidencias de la causa de tan importante hecho, que hizo nuevamente desaparecer tres de cada cuatro seres vivos, pero si de sus efectos. En esta tercera gran extinción, desapareció junto con muchísimas otras especies, uno de los animales más extraordinarios y de apariencia más extraterrestre de los conocidos; el anomalocaris. Espeluznante mezcla de pulpo y gamba, artrópodo depredador enorme para la época y referente inevitable para las mentes enfermas de Hollywood, creadores de engendros deformes y monstruos esperpénticos.

Tras ponzoñas, mareas y congelamientos, un nuevo episodio de grandes maremotos hace 360 millones de años envenenó con aguas anóxicas gran parte de la tierra habitada por seres vivos. La vida poblaba ya superficies oceánicas y riberas. La emergencia de dichas aguas extinguió también gran parte de la vida marina, configurando la cuarta gran extinción. A pesar de ello los actuales nautilos, campeones en la resistencia a la hipoxia, permanecen en nuestras aguas desde hace más de 400 millones de años!

El mayor exterminio de la vida se produjo hace 250 millones de años, en la quinta gran extinción. Se produjo un caótico episodio de la corteza terrestre cuyas convulsiones provocaron inmensos afloramientos carbónicos que inyectaron a la atmósfera ingentes cantidades de monóxido i dióxido de carbono exterminando el 95% de las especies vivas.

El 5% de las especies supervivientes sufrieron solo 50 millones de años después, hace unos 200 millones de años, un nuevo episodio de enormes tsunamis y mareas de aguas anóxicas que extinguieron el 75% de dichas especies. Esta sexta gran extinción junto con la anterior dejó poco más del 1% de las especies que existían anteriormente en la tierra.

No obstante la vida perduró, divergió, se expandió nuevamente y produjo enormes lagartos que llegaron a dominar las demás especies del planeta. Hace 65 millones de años, los grandes saurios estaban encumbrados en la cúspide del organigrama vital. El plumón desarrollado por algunos de éstos a modo de manta térmica evolucionaba hacia las plumas de las modernas aves. Y no sabemos qué número de otras peculiares manifestaciones evolutivas se perdieron en la última gran extinción conocida, la séptima. Por lo menos un gran bólido se estrelló al norte de la península de Yucatán, cerca de la actual población de Chicxulub.

Se especula que, además de éste, varios meteoritos, fruto de una colisión de asteroides, y con la curiosa denominación de “familia baptistina” impactaron durante un corto periodo de tiempo en latitudes comprendidas entre 20ºN y 70ºN. Un auténtico bombardeo cósmico. Anomalías gravitatorias en cada uno de los cráteres descubiertos hasta ahora y formaciones geológicas extraordinarias así lo sugieren, pero ninguna evidencia probada lo determina.

El metorito de Chicxulub por si solo, con más de 10 kilómetros de diámetro e impactando a 90.000 km/h, debió liberar una cantidad de energía dos millones de veces mayor que el más potente de los engendros atómicos jamás fabricado por el hombre. Para quien sea curioso a este respecto, se estima una explosión de 400 zettajulios (4 x 10↑23 julios). Las consecuencias fueron sin duda planetarias. Una fina capa de iridio con trazas de platino en el substrato mundial correspondiente a esta época que limita el Cretáceo y el Terciario, así lo atestigua. La enorme nube de polvo y ceniza se extendió por toda la atmósfera, ocultando el sol y matando plantas, algas, plancton y casi toda la vida basada en la fotosíntesis. No solo eso, directa o indirectamente desapareció todo ser de más de 25 kilos de masa. A pesar de todo ello, esporas, pequeños mamíferos y otros rastros de vida no solo permanecieron sino que prosperaron y evolucionaron. Solo las especies con extraordinaria capacidad de adaptación, permanecieron.

Hace 55 millones de años empezó nuestro reinado. Los pequeños mamíferos evolucionaron, se desarrollaron y se expandieron aprovechando su oportunidad. Hace tan solo 14 millones de años, nuestros ancestros primates empezaron a cazar para alimentarse procurando una aportación proteínica suplementaria a su dieta. Siete millones de años mas tarde, homínidos de distintos géneros y dispares ramas evolutivas poblaban Africa. Los paleontólogos sitúan la aparición de la "humanidad" entre los 4,4 millones de años del Ardupithecus ramidus (Ardy) y los 3,4 millones de años del australopithecus afarensis (Lucy).

La existencia del homo erectus se remonta a unos 2 millones de años y lo más parecido al hombre moderno debía aún sufrir cuatro glaciaciones. Durante la primera glaciación el homo erectus aprendió a controlar el fuego, y con ello se protegió de la adversidad climática, diferenciándose definitivamente de los demás mamíferos.

Si este relato hubiera empezado contando un periodo de un año, es decir algo más de medio millón de minutos, hace tan solo minuto y medio, o sea unos 11.000 años, en el neolítico, plantamos semillas y apacentamos animales para nuestra alimentación. Aprendimos a producir excedentes alimentarios y a almacenar, dejando de depender de la obtención diaria del alimento cotidiano. Empezamos a prever de forma consciente y a programar nuestro propio futuro, pero también empezamos a desperdiciar y malgastar. Descubrimos que se pueden acumular bienes para su posterior consumo y finalmente a amasar fortunas y también a despilfarrarlas.

De uno u otro color, pelaje o cultura, pero todos mamíferos plantígrados terrestres con una misma procedencia, tan solo hace menos de dos segundos, o sea dos siglos, la revolución industrial nos desvinculó de gran parte de nuestras limitaciones físicas. Y solamente en el último segundo aprendimos a volar. Me siento afortunado como ser vivo que me haya tocado vivir durante este último segundo, cuando mediante curiosos artefactos somos capaces de emprender el vuelo, sin ser ovíparos ni estar cubiertos de plumas como el pato Lucas.

Roger Sangenis. PPL.

*Este artículo ha sido escrito con el soporte y consulta de textos de muy dispar procedencia intentando compilar datos corroborados por una extensa bibliografía de varias fuentes consideradas de la mayor consistencia, sin ánimo alguno de copia o plagio.

jueves, 20 de enero de 2011

Si todos fuesen iguales a usted...

Músico y diplomático pero ante todo poeta, Vinicius de Moraes, el compositor de Garota de Ipanema, encandilaba a sus auditorios con frases que convirtió en canciones. Una de sus composiciones tiene por título una de sus frases favoritas: "Si todo el mundo fuera igual a usted ¡qué maravilla vivir!"

Parafraseándolo, si siempre tuviéramos la meteorología del domingo 14 de Mayo pasado, ¡qué maravilla volar! Tras un sábado de nubes bajas, rachas y rociones que dispuso una barrera meteorológica infranqueable en VFR entre Perpignan y Beziers, domingo se levantaba con un magnífico azul en todo el cielo de la mediterránea franco española. El frente se había trasladado a la costa adriática dejando leves legañas de bruma que el sol se encargaría de disipar y la temperatura ambiente a las nueve de la mañana anticipaba un día de calor.

Cinco aviones cinco, que no a las cinco sino a las nueve, despegaban de Sabadell en busca del día anterior perdido. Porque perdido se puede considerar cualquier día que no se vuele como se voló este domingo. Porque perder un día de vuelo como este, es perder un cacho de vida como pocas veces se nos da. No quiero exagerar; desde el primero de enero del presente año hasta el 14 de mayo, no ha habido un día mejor, ni igual, ni que se le acerque, meteorológicamente hablando.

Además el día ya es largo. Con un ocaso postergado a las veintiuna locales, doce horas, sin ser muchas, son suficientes para satisfacer al piloto con hambre de vuelo. Salimos como un enjambre, sin unidad de rumbo ni igual trayectoria. Nuestra ruta convergía obligadamente en el punto Sierra de Montpellier, por donde fuimos dejando nuestra notificación y nuestras intenciones como desgrana su colación en misa una parroquia de intrusos, es decir, con mejor intención que pericia y acierto. Ultimo en la formación absolutamente desformada, admirando las bandadas de flamencos rosas que huían elegantemente a nuestro paso sobrevolando las marismas de la camarga, escuchaba el deje cansino de la controladora de "provence info" diciendo "proceda a su conveniencia" sin haber entendido mucho del galimatías en "spitchinglich" que recibía.

Lo que sí tenía claro era nuestro destino común y sobretodo nuestra situación debidamente reflejada en su radar y que nuestros rumbos y alturas eran estables. "Saben donde van y saben volar; es domingo y las zonas militares no están activas; por lo tanto no hay peligro. Ni tan siquiera les van a meter un misil por el ...timón de cola" debía pensar la amable controladora. La verdad es que no nos pasamos ni un pelo. Hicimos un routing riguroso y, florituras del acento a parte, depositamos nuestras notificaciones como cualquier ratoncito hace con sus deposiciones en nuestra despensa ... cada una en su sitio. Aterrizamos todos en Salon-Eyguières (LFNE), un campo más de tierra batida que de hierba, con dos pistas en cruz de descomunal anchura y una banda estrecha asfaltada de unos 400 metros de longitud en su cabecera 34.

Fuimos magníficamente acogidos con profusión de gestos amigos y muy bien atendidos. A veces pienso que la frialdad de Sabadell al recibir visitas de extranjeros no es digna de un aeroclub; está mas acorde con una empresa con serias carencias comerciales que con la esencia que debería presidir una asociación de aviadores. En Salon fuimos agasajados. Tras una buena comida, se molestaron en llevarnos en coches particulares al pueblecito de Maussane les Alpilles para tomar un café y conocer un poco el entorno cuyo carácter eminentemente mediterráneo, plagado de cultivos de hortalizas y olivos, está inmerso en fragancias de miel y romero que tan agradables y familiares nos resultan.

Tras el paseo local, nos desplazaron nuevamente al campo de vuelo y nos despidieron con cariño. Profusamente besuqueados como sólo saben hacerlo los gabachos, con afecto pero marcialmente, sin mariconadas, despegamos ayudados por un vientecillo del Noroeste que se había convenientemente levantado para la ocasión.

El vuelo de vuelta fue otra maravilla. La población de Arlès, vértice de las bocas del ródano, uno de los grandes ríos de Europa y cuyo delta configura distintas salidas al mar, destaca por sus canales de navegación su catedral y su arena romana. Con el sol inclinado a poniente, los colores adquieren aquellas tonalidades que enamoraron a Van Gogh, cuya estancia en Arles marcó sin duda la luz que impregna sus cuadros provenzales. De Arles a Saint Gilles, punto Sierra Golf, donde rompemos hacia la costa, al encuentro de la boca del ródano chico, uno de los brazos de éste río que se arrojan al mediterráneo. Nuevamente la camarga; pero esta vez recubierta de oro y plata con el reflejo del sol tan solo roto por el cerco de las salinas cuyos rojos y granas motean una extensión de marismas que, a baja cota, se diría infinita. Alcanzando Sierra Whisky de Montpellier, la cacofonía "spichinglich" se repite, esta vez aderezada de largos silencios mientras la frecuencia correlativa rebosa de observaciones jocosas cuando no de francas carcajadas.

Somos felices; pero también estamos en vuelo. El controlador de Montpellier se desespera un pelín y nos pasa con Perpignan quitándose de encima estos bulliciosos españoles que revolotean cual bandada de estorninos buscando el refugio del árbol que les dará cobijo para pasar la noche. De Sète a Béziers por la costa, encarando la fortificación encumbrada en un pedrusco de Cap d'Agde, y luego enfocando la desembocadura del río Aude, diríase que volamos sobre la alfombra mágica de Aladino. Una suave brisa del Sur, estable y laminar ralentiza levemente nuestra marcha. Volamos a baja cota, estables a 1.000 piés, lo cual nos permite discernir los detalles de los parques de cultivo de ostras y mejillones en las lagunas interiores de Sète (bassin de Thau), de Sigean en Port La Nouvelle y la de Port Leucate en cuyo extremo Norte notificamos November a Perpignan. ¡Algo ha cambiado en Perpignan!

Las continuas y desmesuradas exigencias de los controladores del Aeropuerto, así como el excesivo rigor en la defensa de sus horarios, pluses y haberes, parecen haber cansado no solo su entorno VFR, sino las compañías que operan desde y hacia este destino. Trabajos aéreos y líneas han ido abandonando las operaciones en este Aeropuerto en beneficio de Toulouse, Carcassonne, Lézignan y Béziers, hasta el límite que la Dirección General Aeroportuaria ha decidido bajar de categoría la instalación. Todos salen perdiendo. Este es un buen ejemplo del resultado de actitudes que deberían ser evitadas.

El Aeropuerto pasará a categoría de Aeródromo, perderá su calificación H24, se dotará de inferiores equipamientos y perderá la mitad de su plantilla, que deberá trasladarse o dedicarse al encaje de bolillos u otras ocupaciones menos sindicalizadas. Ahora, demasiado tarde, se han vuelto amables y acogedores. Necesitan aumentar el número de tráficos antes de final de año para poder renegociar su pérdida de categoría. Como la dura vida nos enseña que rectificar una errónea actitud siempre es mejor que "mantenella y no enmendalla", sugiero que hagamos cuanto podamos para restablecer la mejor situación posible. Políticas a parte, bordeamos el CTR de LFMP y pedimos autorización para subir a 3.000 piés y hacer un directo al VOR de Bagur.

Hemos revoloteado tanto y tan bajo, que, con la ayuda de la brisa siempre en contra, nos hemos comido mucho combustible. Debidamente autorizados, ascendemos y vamos descubriendo el magnífico espectáculo de Llansá, Puerto de la Selva, y tras el relieve, pasado el cabo de creus, el espléndido golfo de Rosas con el ampurdán a su derecha. Majestuosa la llanura del Ampurdán dividida por el macizo del Montgri, auténtico monte gris debido al tipo de piedra del que está compuesto y en cuya cúspide se eleva un castillo del cual sacaron sin duda el molde los de Exin. Warning de reserva en el depósito derecho. Cinco galones mas doce en el izquierdo, me dan una autonomía de una hora cincuenta. Menos 45 minutos de seguridad, una hora cinco. Por la troncha el ETE es de 53 minutos.. Esto del Garmin 1.000 es una auténtica pasada. El tiempo estimado te lo da corregido con el viento, ya que no lo basa en la TAS sino en el GS (Ground Speed). Y sobretodo, sobretodo, las indicaciones son de una fiabilidad asombrosa. No pretendo extenderme sobre el particular; pero la calidad del vuelo aumenta de forma espectacular. Los datos de vuelo se integran en un reducido espacio visual y son mucho mas numerosos que lo que acostumbramos a tener enfrente a base de relojitos dispersos. Solo quiero destacar que las barritas de color magenta que aparecen en velocidad, altura y giro, que significan las tendencias del avión, son por si solas un milagro que permiten mantener una solidez en los parámetros de vuelo impensable con instrumentación clásica. Los datos de vuelo integrados (PFD) un diez; los datos de motor otro diez.

A discutir la nota de la pantalla de navegación (MFD) en cuanto a su manejo desde el asiento del piloto. Aquí se notan los años. Primero: me duelen los abdominales si debo introducir mas waypoints en la navegación. Segundo: por mucho que me diga el G1000, me voy a Girona a poner gasolina, que iré más tranquilo. Girona, que había previsto como alternativo, pregunta si declaramos emergencia. "No, señorita, no. No tenemos ninguna emergencia, ni incidencia alguna, ni tan siquiera prisa. Venimos henchidos de luz y de color; estamos en éxtasis de vuelo y relamiéndonos los bigotes del día que estamos acabando de pasar, y que si usted autoriza, finalizaremos con una etapa Girona - Sabadell con los depósitos llenos". Me quedé con las ganas de conocer a la propietaria de la agradable voz que, además de amable, mostró simpatía y eficiencia en las instrucciones de aproximación. Desde estas líneas, Gracias de corazón. "Si todo el mundo fuera igual a usted ¡qué maravilla vivir!" Domingo 14 de Mayo de 2006; Sabadell - Salon - Sabadell.

¡Vaya magnífico día se ha sacado de la chistera esta mísera vida que nos ha tocado vivir!

Roger Sangenis PPLA
14/05/2006

viernes, 26 de septiembre de 2008

A veces dificil de entender.

A veces es dificil entender porqué no se puede lograr aquello que está teoricamente disponible y correctamente desarrollado. Mi otro blog, no es facilmente accesible y no puedo solucionarlo ... por ahora. La http es http://rsangenis.blogspot.com/
Curioso.

martes, 1 de enero de 2008

Aún de noche


Aún de noche, acabo de aparcar frente al mirador. He dejado una nota a Tono para que no eche en falta la furgoneta. Tavi, Pepet, Joe y Tono se han quedado durmiendo en Sanxenxo. Esta gente se levanta tarde.

Me acerco al mirador y me asomo al oscuro valle. El lúgubre resplandor de un solitario foco en la explanada del monasterio intenta vanamente iluminar el frío espacio vacío.

Un leve rumor de tumulto asciende del fondo del abismo. Distingo una larga fila de personas en desorden y tropezando, siguiendo una litera envuelta en velos, portada por seis esclavos. Tono me había dicho que los lectiari (o porteadores de literas) se habían extinguido siglos atrás. Sorprendido, enfoco mi lente monocular comprada en Guetaria y fabricada en Albacete hacia la penumbra del barranco. Se adivina el asomo de un pecho y una pierna desnuda, desvelando que la ocupante de la litera debe ser fémina de alto rango.

A mi lado me sorprende el jadeo de un monje que viene a apoyar su largo anteojo monocular a mi hombro derecho. Percibo delante de la litera un hombre medio encadenado, andando a tropezones, azotado por soldados romanos con sus flagrum (antiguos flagelos de seis puntas que también creía desaparecidos). Reconozco a Junqueras que parece gozar de cada azote recibido. También reconozco en aquel momento al monje, que no es otro que el Abad de Montserrat en un estado de excitación impropio. Al estar apoyado a mi espalda, me ha introducido el pene en mi culo y es presa de un ardor fogoso que temo interrumpir.

Asoma en este momento de la litera el rostro de Inés Arrimadas. Mis esfínteres se relajan y el Abad se corre en un resoplido que más se asemeja a un aullido. Un batir de alas nos distrae. Es un viejo buitre desvencijado con la cara de Puigdemont que viene a nutrirse de las vísceras de cuerpos malolientes tendidos en la plaza del mirador. “Es lo que queda de la familia Pujol”, me susurra el Abad mientras retira su exhausto pene de mi ano insensibilizado por las decenas de miles de penetraciones sufridas. Del fondo del valle un fuerte alarido de Inés anuncia su enésimo orgasmo dejando ver un magnífico consolador de talla ciento cincuenta y cinco.

Llega un autocar de turistas. Son del parlamento europeo. Primero bajan efebos y putillas, luego porteadores, mayordomos, gobernantas, palanganeros, criados y criadas. Finalmente, los parlamentarios que vienen a hacer una ofrenda a la Moreneta por haber sido elegidos una vez más para cinco años de dorada lujuria y farniente. Encenderán un cirio de tamaño monstruoso a Santa Cristina Lagarta para que les suelte más pasta.

Siento vergüenza de mi desnudez. Mi excesiva barriga me acompleja. Pero los políticos me ignoran, uniéndose al Abad que se seca la mano en su acartonado hábito antes de impartir la bendición urbi et orbis.

Al otro lado de la montaña, cerca de Odena, retumban alaridos del poblacho asalvajado combatiendo a favor de unos u otros bandos a base de darse estopa y quitarse los ojos con las horcas de dos pinchos. Algunos de ellos llevan una máscara con la cara de conocidos activistas. Auténticos bárbaros asilvestrados, buscan sacarse los ojos al grito de “¡Tú no lo vas a ver!”

Tavi sigue dormitando en el fondo de la furgo. Escucha simultáneamente Catalunya radio, Racc1 y Catalunya informació. Ve Tv3 por el iPad y la repetición del partido de Messi por internet. Se dopa para preparar una jornada que, sin duda será dura. Joe hace cálculos de cabeza sobre la fuerza del golpe de ariete que utilizaron los Romanos en las Médulas. ¿Es fuerza, energía o presión… Dios qué dilemas! Pepet no se mete con nadie y duerme como un bendito.

No entiendo qué hacen aquí, si los dejé en Sanxenxo.

Un leve campanilleo me anuncia que mi iPhone se ha despertado. Son las 10:59 (siempre me levanto antes de las once).


¡Vaya! Era una pesadilla. Estoy en mi casa. He dormido mal, pero estoy bien. Por cierto, Tono, gracias por la furgo…

Barcelona 24 de Febrero de 2019 D.C.

lunes, 6 de septiembre de 2004

Hoja de ruta sobre la energía


6 de Setiembre de 2004

En un mundo racional donde la política asumiera la realidad del largo plazo, el ahorro energético y la dependencia del petróleo podrían ser tratados en profundidad y con grandes posibilidades de contundentes mejoras.
Parte de la solución está en consumir menos, es decir, mejorar nuestra eficiencia en el consumo. Pero la solución completa no cabe en un mensaje corto, ni es de fácil inserción en este mundo demagógico de consignas y eslóganes al que nos han acostumbrado.

Adquirir datos exentos de tendencias a favor o en contra de cualquier cosa, es cuanto menos difícil y muy laborioso. El enfoque actual sobre la problemática energética se basa en su generación, con un complejo repertorio de procedencias y orígenes pero usando variables a menudo no homogéneas. Las diversas clasificaciones de consumo derivan en estadísticas de utilidad en su mayoría faltas de un enfoque global.

Seamos valientes y rompamos moldes. Reconozcamos que la actual evolución y expansión del bienestar humano depende directamente de la disponibilidad de energía. No es el único factor, pero es sin duda uno de los imprescindibles. Una de las más contundentes diferencias entre el primer y demás mundos es justamente dicha disponibilidad. Los medios utilizados para alcanzar las actuales cotas de bienestar por el primer mundo quieren ahora ser limitados o simplemente negados al mundo en desarrollo. El egoísmo hipócrita que usa el mundo desarrollado para limitar el crecimiento global, no es sostenible. Debemos rectificar el uso de los medios de producción y consumo energético para hacerlos sostenibles y extensivos a toda la población mundial. Debemos buscar fórmulas para que la disponibilidad de energía para la raza humana sea un bien universal y creciente.El progreso, tal y como lo entendemos, no puede seguir dentro de los parámetros actuales.

Clasificando los elementos de consumo de energía en móviles e inmóviles, es fácil llegar a la conclusión de que cualquier instalación inmóvil, puede ser conectada a una red de suministro eléctrico y eliminar absolutamente todo consumo de hidrocarburos en ella. De los elementos móviles, algunos como trenes, tranvías, metros, coches y motos eléctricos, pueden consumir exclusivamente electricidad, sea vía catenaria o acumulándola en baterías para luego consumirla. Los acumuladores en elementos móviles sólo tendrán su oportunidad mediante la normalización de sus contenedores. Una sustitución modular en las mismas estaciones de servicio en las que hoy se carga combustible es, a mi modo de ver, el sistema competitivo que puede evitar su fracaso. La sustitución del ion litio por otros (ion sodio, ion potasio...) u otros sistemas es imperativo en la construcción de acumuladores eléctricos por sostenibilidad, ecología y economía. Vamos camino de estar ligados a un reducido número de paises productores de litio, como hoy estamos sometidos a un escaso número de paises productores de petróleo.

Los sistemas de propulsión híbridos de recarga doméstica y el desarrollo de la pila de combustible basada en el hidrógeno deberían ir sustituyendo en el tránsito privado, los sistemas basados en la exclusiva combustión de hidrocarburos. El transporte rodado público y privado de gran tonelaje debería reducirse progresivamente a favor de trenes y transportes cuya propulsión fuera exclusivamente eléctrica. Los barcos podrían incorporar la tecnología del hidrógeno y dejar de manchar los océanos. 

La electricidad y el hidrógeno configuran el ámbito limpio y seguro que todos deseamos.

Los aviones tienen pocas expectativas de dejar de depender de los hidrocarburos a medio plazo. Las tecnologías sustitutivas actualmente en estudio están aún muy lejos de poder mostrarse como alternativa real a la turbina de queroseno. Tomados de forma aislada, son una parte realmente menor del problema y por tanto asumible en el medio- largo plazo.
Las tecnologías del hidrógeno deben diversificarse y producirse en masa tanto en las vertientes de motores químicos (células de combustible) como termo-mecánicos. El desarrollo de nuevos y mejores catalizadores de partículas metálicas será sin duda elemento fundamental para la evolución de estas tecnologías.
En este marco ideal, que bien podría configurar la hoja de ruta de una futura distribución de consumo energético, se debería contar con elementos de generación de electricidad (y con ello de hidrógeno) en gran cantidad y de coste asumible, de forma segura, limpia y eficiente. También sería necesario configurar una red de distribución mallada eficiente y segura que podría estar basada en los nuevos materiales superconductores. El hidrógeno producido en masa y por tanto de bajo coste podría ser el combustible de centrales térmicas de apoyo y de ciclo, adaptando la producción a la demanda horaria y estacional.

La fusión nuclear, actualmente en estudio en las instalaciones del ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor), en Caradache (Francia), con la colaboración de decenas de laboratorios de todo el mundo, se espera acabe dando respuesta definitiva a la necesidad global de energía. No obstante, dentro de este siglo, el único medio que puede ofrecer esta solución, es la central nuclear de fisión para la producción eléctrica.
Los motores de fisión han evolucionado de forma espectacular tanto en su rendimiento como en su seguridad y eficiencia. Las centrales diseñadas en el siglo XXI incorporan mejoras enormes respecto a las de segunda (y por supuesto primera) generación. El conocimiento actual tanto de los procesos de producción del combustible atómico como de la gestión, tratamiento y depósito de su residuo e incluso de su reciclaje, debería alejar viejos tópicos y fantasmas, incongruentes con la actual realidad. No podemos fijar la fiabilidad de la bombilla eléctrica en el filamento de carbono. Enfocamos el Led como tecnología de inmediato futuro y no se cuestiona la iluminación como bien. Lo mismo que se deberían establecer las condiciones para un cambio de medio en la iluminación de forma progresiva y exponencial, las centrales nucleares necesitan de un plan “renove” y de expansión imprescindible. La considerable inversión que significa la construcción de una nueva central de tercera generación no debería amedrentar las fuerzas financieras ni políticas. Su rentabilidad será finalmente incuestionable, ya las centrales nucleares deberán aportar hasta el 80% de la energía consumible en el mundo.La generación hidráulica, eólica, fotovoltáica, mareomotriz, y cualquier otra que coprodujera energía eléctrica de forma limpia, adecuada y eficiente, debería formar parte del “mix” de generación. El equilibrio debería estar basado en la eficiencia, la limpieza y la rentabilidad de cada uno de estos sistemas. Sin trampas, sin verdades a medias, sin subvenciones infinitas ni ocultas. 
Debería erradicarse en su totalidad cualquier sistema de generación eléctrica basada en la combustión de hidrocarburos y otros combustibles carbónicos. Deberíamos dejar atrás definitivamente la Era del Carbón.

Con la misma radicalidad deberían convertirse a eléctricos todos los elementos de consumo energético estáticos tanto industriales como del hogar. La tasa de emisiones se reduciría a su mínimo absoluto y la dependencia se diluiría. El precio del mercado de uranio ronda actualmente los 100 dólares por tonelada, cuando el petróleo se acerca a los 100 dólares el barril. El potencial energético de un mismo valor monetario es totalmente dispar. Se deberían multiplicar las prospecciones de uranio y con toda seguridad, aumentaría el número de estados productores de uranio. El precio del mineral de uranio tiene un largo recorrido por hacer, ya que contribuye mínimamente en el escandallo del megawatio producido por una central termo nuclear.
Las centrales nucleares de tercera generación son ya una realidad. ¿Para cuando el despertar de este sueño utópico que nos ha colocado en lugar mundial relevante en cuanto a coste de unidad energética producida y dependencia del petróleo? Seguir emitiendo millones de toneladas de CO2 quemando hidrocarburos, obligadamente importados, a nuestra atmósfera, parece la forma menos racional de ocultar la gravedad de esta cuestión. Por otra parte las centrales nucleares cuyo circuito principal no incorpore un sistema autónomo de apagado y refrigeración en caso de incidente técnico, accidente o desastre natural, deberían ser substituidas a corto plazo. La población mundial debiera asumir el nivel de riesgo que comporta cada uno de los sistemas inventados y usados por el hombre y actuar en consecuencia mediante la inversión en renovación tecnológica y seguridad. El debate sensato y realista de la asunción de riesgos calculados debería formar parte de la cultura tecno-consumista y global de nuestra sociedad.

La problemática no es local; las soluciones tampoco pueden serlo. El desmantelamiento de viejas centrales nucleares para construir en lugar adecuado renovadas instalaciones más eficientes y seguras, debería estar en la primera línea del interés general global. El estudio de la ubicación a nivel mundial de las centrales y los almacenes de residuos en las zonas más estables y menos vulnerables de la corteza terrestre debería estar debatiéndose en la ONU para conciliar eficiencia con seguridad a nivel mundial.

Actualmente, solo el 20% de la energía consumida a nivel mundial es eléctrica. Se estima que la producción de dicha energía por combustión de hidrocarburos supera largamente el 50%. Por tanto el 90% de la producción y consumo energéticos son emisores de gases de efecto invernadero.

El coste del transporte y distribución de la energía es el talón de Aquiles de este planteamiento ideal. Las naciones deberían ser transportadores neutros y transparentes, altamente eficientes mediante redes interconectadas de superconductores de muy alta tensión. El esquema energético debe dejar de ser considerado una problemática local a ser resuelto por cada nación. Nuestra sociedad global y nuestra cultura se han desarrollado gracias a una creciente disponibilidad de energía per cápita y año. Si no queremos retroceder y deseamos seguir expandiendo el bienestar hasta los últimos confines del planeta, debemos encontrar el sistema que permita que mayor cantidad de energía esté disponible para cada vez mayor número de personas. La disponibilidad de energía es la mayor garantía de progreso, por encima de conceptos comúnmente utilizados y considerados políticamente correctos. Con energía puede obtenerse agua potable, puede fluir la información, el conocimiento, y puede expandirse el bienestar. La necesaria distribución abarcando la población mundial, solo puede encauzarse mediante un incremento exponencial en la producción de energía y la estructuración de un sistema eficiente de transporte. El actual estado de remilgo cuando no de sombrío oscurantismo o de idealizada simpleza no favorece el análisis profundo de los problemas y el crudo enfoque de soluciones. Tampoco se establecen las condiciones para un, tan fuerte como necesario, desarrollo tecnológico para la obtención de resultados a corto o medio plazo. Se vierten miles de millones de euros en el vacío de palabras y consignas sin mayor recorrido que el parche y el remiendo que permitan llegar a las próximas elecciones.

En algún momento de un futuro no tan lejano, la história sin duda castigará a los que hoy no permiten debatir y enfocar la solución de un grave problema que es de todos, tanto del momento actual como de mañana.

6 de Setiembre de 2004
Roger Sangenis i Bermejo.