jueves, 20 de enero de 2011

Si todos fuesen iguales a usted...

Músico y diplomático pero ante todo poeta, Vinicius de Moraes, el compositor de Garota de Ipanema, encandilaba a sus auditorios con frases que convirtió en canciones. Una de sus composiciones tiene por título una de sus frases favoritas: "Si todo el mundo fuera igual a usted ¡qué maravilla vivir!"

Parafraseándolo, si siempre tuviéramos la meteorología del domingo 14 de Mayo pasado, ¡qué maravilla volar! Tras un sábado de nubes bajas, rachas y rociones que dispuso una barrera meteorológica infranqueable en VFR entre Perpignan y Beziers, domingo se levantaba con un magnífico azul en todo el cielo de la mediterránea franco española. El frente se había trasladado a la costa adriática dejando leves legañas de bruma que el sol se encargaría de disipar y la temperatura ambiente a las nueve de la mañana anticipaba un día de calor.

Cinco aviones cinco, que no a las cinco sino a las nueve, despegaban de Sabadell en busca del día anterior perdido. Porque perdido se puede considerar cualquier día que no se vuele como se voló este domingo. Porque perder un día de vuelo como este, es perder un cacho de vida como pocas veces se nos da. No quiero exagerar; desde el primero de enero del presente año hasta el 14 de mayo, no ha habido un día mejor, ni igual, ni que se le acerque, meteorológicamente hablando.

Además el día ya es largo. Con un ocaso postergado a las veintiuna locales, doce horas, sin ser muchas, son suficientes para satisfacer al piloto con hambre de vuelo. Salimos como un enjambre, sin unidad de rumbo ni igual trayectoria. Nuestra ruta convergía obligadamente en el punto Sierra de Montpellier, por donde fuimos dejando nuestra notificación y nuestras intenciones como desgrana su colación en misa una parroquia de intrusos, es decir, con mejor intención que pericia y acierto. Ultimo en la formación absolutamente desformada, admirando las bandadas de flamencos rosas que huían elegantemente a nuestro paso sobrevolando las marismas de la camarga, escuchaba el deje cansino de la controladora de "provence info" diciendo "proceda a su conveniencia" sin haber entendido mucho del galimatías en "spitchinglich" que recibía.

Lo que sí tenía claro era nuestro destino común y sobretodo nuestra situación debidamente reflejada en su radar y que nuestros rumbos y alturas eran estables. "Saben donde van y saben volar; es domingo y las zonas militares no están activas; por lo tanto no hay peligro. Ni tan siquiera les van a meter un misil por el ...timón de cola" debía pensar la amable controladora. La verdad es que no nos pasamos ni un pelo. Hicimos un routing riguroso y, florituras del acento a parte, depositamos nuestras notificaciones como cualquier ratoncito hace con sus deposiciones en nuestra despensa ... cada una en su sitio. Aterrizamos todos en Salon-Eyguières (LFNE), un campo más de tierra batida que de hierba, con dos pistas en cruz de descomunal anchura y una banda estrecha asfaltada de unos 400 metros de longitud en su cabecera 34.

Fuimos magníficamente acogidos con profusión de gestos amigos y muy bien atendidos. A veces pienso que la frialdad de Sabadell al recibir visitas de extranjeros no es digna de un aeroclub; está mas acorde con una empresa con serias carencias comerciales que con la esencia que debería presidir una asociación de aviadores. En Salon fuimos agasajados. Tras una buena comida, se molestaron en llevarnos en coches particulares al pueblecito de Maussane les Alpilles para tomar un café y conocer un poco el entorno cuyo carácter eminentemente mediterráneo, plagado de cultivos de hortalizas y olivos, está inmerso en fragancias de miel y romero que tan agradables y familiares nos resultan.

Tras el paseo local, nos desplazaron nuevamente al campo de vuelo y nos despidieron con cariño. Profusamente besuqueados como sólo saben hacerlo los gabachos, con afecto pero marcialmente, sin mariconadas, despegamos ayudados por un vientecillo del Noroeste que se había convenientemente levantado para la ocasión.

El vuelo de vuelta fue otra maravilla. La población de Arlès, vértice de las bocas del ródano, uno de los grandes ríos de Europa y cuyo delta configura distintas salidas al mar, destaca por sus canales de navegación su catedral y su arena romana. Con el sol inclinado a poniente, los colores adquieren aquellas tonalidades que enamoraron a Van Gogh, cuya estancia en Arles marcó sin duda la luz que impregna sus cuadros provenzales. De Arles a Saint Gilles, punto Sierra Golf, donde rompemos hacia la costa, al encuentro de la boca del ródano chico, uno de los brazos de éste río que se arrojan al mediterráneo. Nuevamente la camarga; pero esta vez recubierta de oro y plata con el reflejo del sol tan solo roto por el cerco de las salinas cuyos rojos y granas motean una extensión de marismas que, a baja cota, se diría infinita. Alcanzando Sierra Whisky de Montpellier, la cacofonía "spichinglich" se repite, esta vez aderezada de largos silencios mientras la frecuencia correlativa rebosa de observaciones jocosas cuando no de francas carcajadas.

Somos felices; pero también estamos en vuelo. El controlador de Montpellier se desespera un pelín y nos pasa con Perpignan quitándose de encima estos bulliciosos españoles que revolotean cual bandada de estorninos buscando el refugio del árbol que les dará cobijo para pasar la noche. De Sète a Béziers por la costa, encarando la fortificación encumbrada en un pedrusco de Cap d'Agde, y luego enfocando la desembocadura del río Aude, diríase que volamos sobre la alfombra mágica de Aladino. Una suave brisa del Sur, estable y laminar ralentiza levemente nuestra marcha. Volamos a baja cota, estables a 1.000 piés, lo cual nos permite discernir los detalles de los parques de cultivo de ostras y mejillones en las lagunas interiores de Sète (bassin de Thau), de Sigean en Port La Nouvelle y la de Port Leucate en cuyo extremo Norte notificamos November a Perpignan. ¡Algo ha cambiado en Perpignan!

Las continuas y desmesuradas exigencias de los controladores del Aeropuerto, así como el excesivo rigor en la defensa de sus horarios, pluses y haberes, parecen haber cansado no solo su entorno VFR, sino las compañías que operan desde y hacia este destino. Trabajos aéreos y líneas han ido abandonando las operaciones en este Aeropuerto en beneficio de Toulouse, Carcassonne, Lézignan y Béziers, hasta el límite que la Dirección General Aeroportuaria ha decidido bajar de categoría la instalación. Todos salen perdiendo. Este es un buen ejemplo del resultado de actitudes que deberían ser evitadas.

El Aeropuerto pasará a categoría de Aeródromo, perderá su calificación H24, se dotará de inferiores equipamientos y perderá la mitad de su plantilla, que deberá trasladarse o dedicarse al encaje de bolillos u otras ocupaciones menos sindicalizadas. Ahora, demasiado tarde, se han vuelto amables y acogedores. Necesitan aumentar el número de tráficos antes de final de año para poder renegociar su pérdida de categoría. Como la dura vida nos enseña que rectificar una errónea actitud siempre es mejor que "mantenella y no enmendalla", sugiero que hagamos cuanto podamos para restablecer la mejor situación posible. Políticas a parte, bordeamos el CTR de LFMP y pedimos autorización para subir a 3.000 piés y hacer un directo al VOR de Bagur.

Hemos revoloteado tanto y tan bajo, que, con la ayuda de la brisa siempre en contra, nos hemos comido mucho combustible. Debidamente autorizados, ascendemos y vamos descubriendo el magnífico espectáculo de Llansá, Puerto de la Selva, y tras el relieve, pasado el cabo de creus, el espléndido golfo de Rosas con el ampurdán a su derecha. Majestuosa la llanura del Ampurdán dividida por el macizo del Montgri, auténtico monte gris debido al tipo de piedra del que está compuesto y en cuya cúspide se eleva un castillo del cual sacaron sin duda el molde los de Exin. Warning de reserva en el depósito derecho. Cinco galones mas doce en el izquierdo, me dan una autonomía de una hora cincuenta. Menos 45 minutos de seguridad, una hora cinco. Por la troncha el ETE es de 53 minutos.. Esto del Garmin 1.000 es una auténtica pasada. El tiempo estimado te lo da corregido con el viento, ya que no lo basa en la TAS sino en el GS (Ground Speed). Y sobretodo, sobretodo, las indicaciones son de una fiabilidad asombrosa. No pretendo extenderme sobre el particular; pero la calidad del vuelo aumenta de forma espectacular. Los datos de vuelo se integran en un reducido espacio visual y son mucho mas numerosos que lo que acostumbramos a tener enfrente a base de relojitos dispersos. Solo quiero destacar que las barritas de color magenta que aparecen en velocidad, altura y giro, que significan las tendencias del avión, son por si solas un milagro que permiten mantener una solidez en los parámetros de vuelo impensable con instrumentación clásica. Los datos de vuelo integrados (PFD) un diez; los datos de motor otro diez.

A discutir la nota de la pantalla de navegación (MFD) en cuanto a su manejo desde el asiento del piloto. Aquí se notan los años. Primero: me duelen los abdominales si debo introducir mas waypoints en la navegación. Segundo: por mucho que me diga el G1000, me voy a Girona a poner gasolina, que iré más tranquilo. Girona, que había previsto como alternativo, pregunta si declaramos emergencia. "No, señorita, no. No tenemos ninguna emergencia, ni incidencia alguna, ni tan siquiera prisa. Venimos henchidos de luz y de color; estamos en éxtasis de vuelo y relamiéndonos los bigotes del día que estamos acabando de pasar, y que si usted autoriza, finalizaremos con una etapa Girona - Sabadell con los depósitos llenos". Me quedé con las ganas de conocer a la propietaria de la agradable voz que, además de amable, mostró simpatía y eficiencia en las instrucciones de aproximación. Desde estas líneas, Gracias de corazón. "Si todo el mundo fuera igual a usted ¡qué maravilla vivir!" Domingo 14 de Mayo de 2006; Sabadell - Salon - Sabadell.

¡Vaya magnífico día se ha sacado de la chistera esta mísera vida que nos ha tocado vivir!

Roger Sangenis PPLA
14/05/2006

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